El Gobierno de Rusia acusó a Ucrania de entorpecer las gestiones diplomáticas relacionadas con el plan promovido por Estados Unidos para alcanzar una salida negociada al conflicto armado, al considerar que la más reciente propuesta presentada por Kiev difiere sustancialmente de los términos discutidos con anterioridad.
El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, declaró que la posibilidad de un entendimiento dependerá tanto del avance del trabajo diplomático como de la voluntad política real de las partes involucradas. A su juicio, la nueva posición ucraniana dificulta la continuidad de las conversaciones.
Riabkov sostuvo además que Ucrania y algunos de sus aliados occidentales, en particular dentro de la Unión Europea, estarían incrementando presiones para impedir cualquier consenso, al no mostrar —según Moscú— disposición a aceptar compromisos que conduzcan a un acuerdo duradero.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión diplomática, donde Washington mantiene un rol de mediación, mientras Kiev ha reiterado públicamente que no aceptará fórmulas que afecten su soberanía o integridad territorial, y Moscú insiste en que sus exigencias estratégicas deben ser consideradas como base del diálogo.
Hasta el momento, no se ha informado una respuesta oficial del Gobierno ucraniano a las afirmaciones realizadas por la parte rusa, mientras la comunidad internacional observa con cautela el rumbo de las negociaciones.

