Santo Domingo.- La crisis energética en Cuba se ha agravado hasta niveles críticos, marcada por apagones prolongados, hospitales obligados a suspender operaciones y una economía prácticamente paralizada debido a la falta de combustible.
En este contexto, dos petroleros procedentes de Rusia se dirigen hacia la isla, lo que podría representar un alivio temporal tras más de tres meses sin suministros externos confirmados. La llegada de estos cargamentos ocurre en medio de tensiones geopolíticas y sanciones internacionales.
El envío de petróleo ruso a Cuba se produce pese a las restricciones impuestas por Estados Unidos, que ha intensificado la presión para limitar el acceso energético del país caribeño.
Datos de plataformas de rastreo marítimo indican que ambos buques han declarado destinos oficiales fuera de Cuba. Sin embargo, sus rutas reales han generado sospechas entre analistas, quienes consideran que podrían estar dirigidos finalmente a puertos cubanos.
Expertos en comercio marítimo señalan que estos petroleros suelen emplear estrategias para evadir sanciones internacionales, como la manipulación del sistema de identificación automática (AIS), cambios de bandera y rutas indirectas.
Uno de los buques, identificado como Sea Horse y con bandera de Hong Kong, habría recibido cerca de 190,000 barriles de diésel ruso mediante transferencia en altamar frente a Chipre, según estimaciones de firmas especializadas. Posteriormente, modificó varias veces su destino declarado y llegó a apagar su señal AIS en parte de su trayecto, dificultando su rastreo. Además, carece de seguro occidental, una característica común en operaciones que buscan evitar controles financieros y regulatorios.
El segundo buque, el Anatoly Kolodkin, se encuentra sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido. Partió desde el puerto ruso de Primorsk con aproximadamente 100,000 toneladas métricas de crudo, equivalentes a más de 725,000 barriles, con posible destino al puerto de Matanzas, en la costa norte de Cuba. Su llegada está prevista para inicios de abril y podría convertirse en uno de los mayores envíos de petróleo ruso hacia la isla en meses recientes.
La crisis energética cubana se ha intensificado tras la reducción de suministros desde Venezuela y la suspensión de envíos desde otros países, como México. Actualmente, Cuba produce apenas alrededor del 40% del petróleo que consume, lo que la obliga a depender de importaciones para sostener su sistema eléctrico y su economía.
Los apagones masivos y la escasez de combustible han impactado sectores clave como el transporte, la salud y la producción, evidenciando la vulnerabilidad del sistema energético del país en un contexto de limitaciones estructurales y tensiones internacionales.

