SANTO DOMINGO.– Las importaciones de carne y despojos de aves frescas y congeladas alcanzaron US$132.1 millones entre enero y septiembre, un incremento de 45.03 % respecto al mismo período de 2025, mientras productores dominicanos advierten que la entrada de pollo a menores precios está generando una sobreoferta que afecta su rentabilidad.
Según los registros de la Dirección General de Aduanas (DGA), las compras aumentaron en US$41 millones frente a los US$91.1 millones registrados un año antes. Estados Unidos concentró el 78.9 % del valor importado, equivalente a US$104.2 millones.
El crecimiento de las importaciones coincide con una producción nacional que ha superado, en promedio, los 21.5 millones de pollos mensuales durante este año. La Asociación Dominicana de Avicultura (ADA) y la Asociación Nacional de Pequeños y Medianos Productores Avícolas (Anavip) alertaron sobre las consecuencias de esta combinación para el mercado.
El presidente ejecutivo de la ADA, Pavel Concepción, informó que el sector conversa con el Gobierno para detener la emisión de permisos de importación de pollo estadounidense. “Nosotros estamos negociando con el Gobierno que pare los permisos, porque hay oferta local suficiente”, expresó.
Concepción sostuvo que la producción podría alcanzar los 25 millones de unidades en diciembre, cuando aumenta el consumo por las festividades navideñas. “Ya la producción de temporada navideña está en incubadora. Eso no lo para nadie”, afirmó.
El dirigente señaló que el acceso del producto estadounidense bajo las condiciones del acuerdo comercial vigente facilita su entrada con los permisos sanitarios correspondientes. Por ello, insistió en que las autoridades revisen las autorizaciones, atendiendo a la disponibilidad nacional que reporta el sector.
Mientras avanzan esas conversaciones, los avicultores han recurrido al programa de pignoración para retirar temporalmente parte del pollo del mercado y reducir la presión sobre los precios.
Miguel Lajara, miembro de la ADA, explicó que la iniciativa ya incorporó cuatro millones de libras y que se prepara una segunda etapa por un volumen similar, con lo que la cantidad contemplada ascendería a ocho millones de libras.
Según Lajara, el programa ha contribuido a resolver dificultades de comercialización de pequeños productores de San Pedro de Macorís, San Francisco de Macorís, San José de Ocoa y Santo Domingo. Tanto él como Concepción consideraron que la medida evitó una caída mayor de los precios en granja.
De acuerdo con la ADA, la libra de pollo vivo se vende a RD$38 en las granjas, mientras que los precios al consumidor en establecimientos comerciales y supermercados oscilan entre RD$72 y RD$82.
Concepción explicó que las diferencias responden a la presentación del producto —vivo, fresco, congelado o procesado—, las etapas de intermediación y los costos de comercialización e industrialización.
El representante empresarial reiteró que, a juicio del sector, el problema es el exceso de oferta. Aseguró que la elevada disponibilidad local, junto con el crecimiento de las importaciones, está reduciendo los márgenes de los productores y de la industria avícola.

