ESCALAN LAS TENSIONES ENTRE ESTADOS UNIDOS E IRÁN TRAS NUEVOS ATAQUES Y AMENAZAS EN MEDIO ORIENTE
Washington / Teherán.– La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse este lunes tras un nuevo intercambio de acciones militares y el endurecimiento de las advertencias entre ambos países, elevando la preocupación de la comunidad internacional por una posible expansión del conflicto en Medio Oriente.
De acuerdo con reportes internacionales, fuerzas estadounidenses realizaron ataques contra lanzadores de misiles iraníes en la isla de Larak, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz, mientras Irán respondió con el lanzamiento de misiles hacia bases militares estadounidenses en Jordania. Las autoridades informaron que la mayoría de los proyectiles fueron interceptados.
En medio de la escalada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó en redes sociales que la isla iraní de Kharg, principal centro de exportación de petróleo del país, estaba siendo destruida. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación oficial de un ataque sobre esa instalación y el video difundido junto al mensaje fue identificado como probablemente generado con inteligencia artificial.
Paralelamente, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que Washington continuará ampliando las sanciones económicas contra Irán con el objetivo de incrementar la presión sobre el sistema financiero iraní y reducir sus fuentes de financiamiento.
La reanudación de las hostilidades también ha impactado los mercados internacionales. Los precios del petróleo registraron un fuerte incremento debido al temor de interrupciones en el suministro energético a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de crudo. Analistas estiman que el petróleo podría mantenerse por encima de los 80 dólares por barril mientras persista la incertidumbre en la región.
Diversos gobiernos y organismos internacionales continúan llamando a la moderación y al diálogo para evitar una mayor escalada del conflicto, advirtiendo que una expansión de las hostilidades podría tener consecuencias significativas para la estabilidad regional, la economía global y la seguridad energética.

