UNA CORONA QUE ROMPE MOLDES JUSTUS KELLEY, LA PRIMERA MADRE EN GANAR MISS USA
Miami, Estados Unidos.– La historia del certamen Miss USA dio un giro trascendental con la coronación de Justus Kelley, representante del estado de Virginia, quien se convirtió en la primera mujer casada, madre y mayor de 30 años en conquistar la corona en los 75 años de historia del concurso.
La elección tuvo lugar en el Adrienne Arsht Center for the Performing Arts, en Miami, donde Kelley superó a las representantes de los 50 estados y del Distrito de Columbia, marcando un antes y un después para el certamen tras los cambios implementados en su reglamento en los últimos años.
La organización de Miss USA eliminó las restricciones que impedían competir a mujeres casadas y con hijos, además de suprimir el límite de edad, permitiendo una participación más inclusiva y representativa de la realidad de muchas mujeres.
Tras recibir la corona, Justus Kelley celebró el momento histórico y destacó el significado de su triunfo.
“Soy la primera mujer casada, la primera madre y la primera mujer de más de 30 años en ganar. Es una noche maravillosa”, expresó la nueva Miss USA.
Kelley, de 31 años, lleva nueve años de matrimonio con quien fue su novio universitario y, junto a su esposo, es madre de acogida de dos niños, experiencia que ha marcado profundamente su vida personal y su labor social.
Además de su trayectoria en los concursos de belleza, la nueva reina es autora de libros infantiles y fundadora de la organización sin fines de lucro Foster Footprints, dedicada a brindar apoyo a niños que forman parte del sistema de acogida familiar.
Durante la ronda final del certamen, Kelley afirmó que las mujeres no deben sentirse obligadas a elegir entre una carrera profesional, formar una familia o perseguir sus sueños personales, asegurando que es posible alcanzar todas esas metas al mismo tiempo.
Su coronación también representa un cambio histórico respecto a las normas que durante décadas rigieron el concurso. En 1957, Mary Leona Gage perdió la corona de Miss USA al descubrirse que era una mujer casada y madre, una situación que hoy contrasta con la nueva visión del certamen.
Con este triunfo, Justus Kelley no solo se convierte en la nueva representante de la belleza estadounidense, sino también en un símbolo de la evolución de los concursos de belleza hacia modelos más inclusivos, donde la experiencia de vida, la maternidad y el liderazgo también tienen espacio para ser reconocidos.

