El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alentó este martes a los manifestantes en Irán a mantener las protestas y avanzar hacia un cambio político, en medio de una escalada de tensión interna marcada por una fuerte represión que, según una organización no gubernamental, habría dejado al menos 734 personas fallecidas.
Las declaraciones del mandatario estadounidense se producen cuando las autoridades iraníes aseguran estar retomando el control tras dos semanas de manifestaciones continuas en distintas ciudades del país. Desde Teherán, voceros oficiales han reiterado que las fuerzas de seguridad actúan para restablecer el orden y preservar la estabilidad nacional.
Las protestas comenzaron como reclamos por el alto costo de la vida y el deterioro de las condiciones económicas, pero con el paso de los días evolucionaron hacia un movimiento de carácter político que cuestiona directamente al régimen teocrático instaurado tras la revolución islámica de 1979.
Actualmente, Irán es gobernado bajo la figura del guía supremo Alí Jamenei, quien ocupa el cargo desde 1989 y concentra amplios poderes políticos y religiosos. Las consignas en las calles reflejan un rechazo creciente a la estructura del poder vigente y a la represión ejercida contra los manifestantes.
Analistas internacionales advierten que el respaldo público de Trump podría incrementar la presión diplomática y profundizar la polarización interna en Irán, al tiempo que eleva la tensión geopolítica en la región. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos continúan documentando denuncias de uso excesivo de la fuerza y restricciones a las libertades civiles.
El escenario permanece en evolución, con llamados internacionales a la contención, al respeto de los derechos humanos y a una salida política que evite un mayor derramamiento de sangre.

