El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participó la noche del martes en la tradicional llamada navideña del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (Norad), donde conversó con niños sobre el recorrido de Santa Claus y aprovechó para bromear asegurando que evitará que un “Santa Claus malo” se infiltre en el país.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, en Florida, Trump estuvo acompañado de la primera dama Melania Trump, con quien atendió llamadas de niños de entre 4 y 10 años, interesados en conocer detalles sobre los regalos y el viaje de Papá Noel alrededor del mundo.
“Queremos asegurarnos de que Santa Claus se porte bien. Santa es una muy buena persona, pero no queremos que se infiltre un Santa Claus malo en nuestro país”, comentó el mandatario en tono jocoso, provocando risas entre los presentes.
Durante el intercambio, Trump se mostró relajado y bromista, afirmando incluso que podría pasar todo el día respondiendo llamadas, aunque señaló que debía retomar compromisos importantes, incluyendo gestiones diplomáticas vinculadas al conflicto entre Rusia y Ucrania.
En otro momento, un niño de Carolina del Norte le preguntó si Santa se molestaría si no encontraba galletas, a lo que Trump respondió que probablemente no se enojaría, pero sí “se sentiría muy decepcionado”. A una niña de Kansas que le consultó qué regalo pediría, el presidente respondió entre risas: “Carbón no”, para luego añadir una broma política al mencionar el “carbón limpio y hermoso”, frase recurrente en sus discursos de campaña.
Tras finalizar la actividad, el mandatario retomó su tono político habitual en redes sociales, donde publicó un mensaje navideño que incluyó críticas a la izquierda radical, algo que ha sido recurrente en años anteriores durante las festividades.
La llamada con Norad es una tradición anual en la víspera de Navidad, en la que el presidente y la primera dama colaboran respondiendo preguntas de niños sobre el seguimiento del recorrido de Santa Claus alrededor del mundo.

