SANTO DOMINGO.– Los productores de carne de cerdo elevaron el tono de sus reclamos y exigieron al Gobierno revisar la política de importaciones, al denunciar que la entrada de grandes volúmenes del producto amenaza la estabilidad de las granjas nacionales y pone en riesgo miles de empleos vinculados con esa actividad.
Julián Abud Martínez, presidente de la Asociación de Productores Porcinos de la República Dominicana, afirmó que el sector está preparado para iniciar movilizaciones si las autoridades no establecen un equilibrio entre la producción local y las compras realizadas en el extranjero.
El dirigente sostuvo que los porcicultores no se oponen completamente a las importaciones, pero reclaman que estas se autoricen únicamente para cubrir la parte de la demanda que la producción nacional no pueda satisfacer.
“Nosotros no pedimos, nosotros exigimos que se respete a los productores dominicanos y que haya un equilibrio entre producción e importación”, manifestó.
Según Abud Martínez, la producción dominicana ha experimentado una recuperación y actualmente tendría capacidad para cubrir aproximadamente el 70 % de las necesidades del mercado.
En ese contexto, cuestionó que continúe ingresando al país una cantidad de carne importada que, conforme a los cálculos presentados por la organización, supera ampliamente el porcentaje requerido para completar el abastecimiento nacional.
“Estamos casi en un 70 % de producción. Entonces, no es justo que las autoridades estén importando el 80 %, cuando debieran importar solamente el 30 % o el 35 %”, declaró.
El representante del sector consideró que esta situación coloca a los criadores dominicanos en condiciones desiguales y provoca una acumulación de animales en las granjas, reducción de los precios recibidos por los productores y aumento de las pérdidas económicas.
Advirtió que, de mantenerse ese escenario, pequeños y medianos porcicultores podrían verse obligados a disminuir su producción o abandonar definitivamente la actividad.
La asociación destacó que la crianza de cerdos sostiene una amplia cadena económica de la que dependen productores, trabajadores rurales, transportistas, suplidores de alimentos, veterinarios, mataderos, carniceros, comerciantes y vendedores de chicharrón.
Abud Martínez señaló que numerosos jóvenes de comunidades rurales han encontrado en esta actividad una alternativa para generar ingresos y permanecer en sus lugares de origen, evitando abandonar el campo por falta de oportunidades.
“La única economía circular realmente es la producción de cerdos”, expresó al resaltar la cantidad de sectores que participan desde la crianza hasta la comercialización final del producto.
Los productores entienden que proteger la industria nacional también significa defender los empleos rurales, garantizar la seguridad alimentaria y reducir la dependencia del mercado internacional.
El gremio solicitó a las autoridades transparentar y revisar los permisos concedidos para la importación de carne de cerdo, tomando en cuenta los inventarios existentes en las granjas y la capacidad real de producción del país.
También propone establecer una mesa de trabajo con representantes gubernamentales y productores para determinar periódicamente las necesidades del mercado antes de autorizar nuevas compras en el exterior.
A juicio de la organización, una planificación basada en datos actualizados evitaría el ingreso de volúmenes superiores a los requeridos y permitiría proteger a los consumidores sin perjudicar a quienes producen localmente.
Abud Martínez informó que el consejo directivo de la asociación se reunirá para evaluar la situación y definir las próximas acciones del sector.
Aunque reiteró que los productores prefieren agotar el diálogo y encontrar una salida institucional, advirtió que la falta de respuestas podría provocar protestas y movilizaciones en diferentes puntos del país.
“Siempre mediante el llamado al diálogo, nunca a la violencia”, puntualizó el dirigente antes de advertir: “Nosotros, como productores, nos tiraríamos entonces a la calle”.
La organización espera que el Gobierno convoque a sus representantes antes de que el conflicto alcance mayores dimensiones y reclama una política que garantice precios competitivos para la población sin sacrificar la producción porcina dominicana.


