El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk
GINEBRA.– El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió a las autoridades estadounidenses que no realicen un nuevo intento de ejecución contra Christa Pike, después de que el procedimiento efectuado en Tennessee no pudiera completarse y la condenada fuera trasladada a un centro médico.
Türk sostuvo que el caso vuelve a poner sobre la mesa los cuestionamientos internacionales en torno a la pena capital y reiteró la posición de Naciones Unidas a favor de su abolición. El funcionario calificó de cruel el sufrimiento físico y psicológico asociado a procedimientos de ejecución fallidos y expresó preocupación por las garantías judiciales relacionadas con el caso.
El incidente ocurrió este miércoles en Tennessee, donde Pike, de 50 años, permanecía en el corredor de la muerte por una condena impuesta en 1996. Las autoridades penitenciarias iniciaron el procedimiento previsto por el estado, pero finalmente lo suspendieron y la mujer fue llevada a un hospital.
Tras lo sucedido, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, calificó el episodio como profundamente preocupante y ordenó detener todas las ejecuciones programadas en el estado durante el resto de 2026. También dispuso una revisión independiente para determinar qué ocurrió y evaluar el protocolo utilizado.
El Departamento de Corrección de Tennessee ha sostenido que su personal actuó conforme al procedimiento establecido. Sin embargo, el fallido intento ha reactivado el debate en Estados Unidos sobre los métodos empleados para aplicar la pena de muerte y las garantías constitucionales que deben acompañar estos procesos.
Pike fue condenada por la muerte de Colleen Slemmer, ocurrida en 1995 cuando ambas eran jóvenes y participaban en un programa de formación laboral en Knoxville. De haberse completado la sentencia, habría sido la primera mujer ejecutada por Tennessee en más de dos siglos.
Naciones Unidas mantiene desde hace años una posición favorable a la abolición universal de la pena capital. Türk aprovechó el caso para reiterar ese llamado y manifestó además preocupación por el número de ejecuciones realizadas en Estados Unidos.


