La madrugada del sábado 3 de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación militar en Caracas que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, según confirmó el propio presidente Donald Trump a través de Truth Social. La acción ha generado repercusiones políticas y sociales en Venezuela y ha despertado la preocupación en la República Dominicana por posibles impactos regionales.
El Gobierno venezolano calificó la operación como una “agresión militar”, asegurando que los ataques afectaron varias zonas del país. Mientras tanto, en la República Dominicana, ciudadanos y autoridades analizan cómo la crisis podría influir en las relaciones políticas y económicas con Venezuela.
Sin embargo, algunos sectores consideran que la intervención podría ser una medida necesaria para poner fin al régimen de Maduro. Desde 2013, Maduro estuvo en el poder de manera continua tras asumir la presidencia luego del fallecimiento de Hugo Chávez, y fue reelecto en 2018 y en 2024, elecciones que fueron cuestionadas por la oposición y desconocidas por decenas de países.
La captura de un presidente en funciones plantea además serios debates sobre derecho internacional, inmunidad de jefes de Estado y la legalidad de operaciones militares extranjeras. La comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos, que podrían marcar un precedente histórico para la estabilidad regional y el orden mundial.

