Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, alertó sobre los riesgos del avance acelerado de la inteligencia artificial y pidió fortalecer los controles para proteger los derechos fundamentales.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió sobre los riesgos que plantea el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial (IA) para los derechos fundamentales y reclamó mayores controles para garantizar que el avance tecnológico se mantenga dentro de un marco de protección de las personas.
Türk señaló que los sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados podrían generar riesgos para derechos esenciales como la vida, la salud, la privacidad y la seguridad. También expresó preocupación por el desarrollo de sistemas capaces de operar con altos niveles de autonomía y por sus posibles efectos sobre servicios esenciales, infraestructuras críticas e instituciones democráticas.
El funcionario de la ONU sostuvo que la preocupación no se limita a los posibles usos indebidos de esta tecnología, sino también a la velocidad con la que están aumentando sus capacidades. Ante este escenario, ha reclamado salvaguardas internacionales, controles independientes y acuerdos que permitan establecer límites claros para el desarrollo de sistemas avanzados de IA.
La advertencia coincide con un creciente debate dentro de la industria tecnológica. En los últimos días, figuras destacadas del sector han planteado la necesidad de reducir o ralentizar el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados para dar mayor espacio a las evaluaciones de seguridad y a la creación de mecanismos de supervisión. Entre quienes han respaldado este planteamiento figuran líderes de empresas como OpenAI, Anthropic y Google.
Otro de los puntos que preocupa a organismos internacionales es el impacto de la inteligencia artificial en conflictos armados y en la seguridad global. Türk ha advertido que el uso de tecnologías avanzadas puede aumentar la velocidad de determinadas operaciones y reducir barreras para actividades potencialmente peligrosas.
El debate internacional gira ahora en torno a cómo aprovechar los beneficios de la inteligencia artificial sin permitir que su desarrollo avance por delante de las medidas destinadas a proteger a la población. Para Naciones Unidas, la innovación tecnológica debe estar acompañada de normas, supervisión y cooperación internacional que garanticen el respeto de los derechos humanos.


