Santo Domingo. – La decisión de la FIFA de dejar sin efecto la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado durante el Mundial 2026, ha desatado una fuerte controversia internacional, luego de que se conociera que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solicitó personalmente la revisión de la sanción al presidente del organismo, Gianni Infantino.
La determinación del máximo organismo del fútbol mundial generó críticas de federaciones, dirigentes deportivos, exautoridades, líderes políticos y miles de aficionados, quienes cuestionan la imparcialidad del proceso disciplinario y advierten sobre un posible precedente para futuras competiciones.
Una de las primeras reacciones surgió desde Bélgica, selección que enfrentará a Estados Unidos en los octavos de final del Mundial. La Federación Belga de Fútbol calificó la decisión como contraria al reglamento del torneo y anunció que analiza las acciones legales que podría emprender en caso de que Balogun participe en el encuentro.
El seleccionador de Bélgica, Rudi García, también expresó su sorpresa por la medida y, en tono irónico, afirmó que desconocía que el 5 de julio fuera el “Día de los Inocentes”, aunque aseguró que su equipo mantendrá la concentración de cara al compromiso mundialista.
Las críticas también llegaron desde la UEFA, que calificó la decisión como “inaudita, incomprensible e injustificable”, al considerar que la suspensión automática tras una tarjeta roja constituye uno de los principios fundamentales de las reglas del fútbol.
El organismo europeo advirtió que modificar una sanción disciplinaria en plena Copa del Mundo podría afectar la credibilidad, la transparencia y la integridad de la competición.
A los cuestionamientos se sumó el expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien afirmó que las tarjetas rojas no deben anularse por presiones o gestiones políticas, sino únicamente mediante los procedimientos establecidos y las decisiones de órganos disciplinarios independientes.
La controversia trascendió el ámbito deportivo y alcanzó el escenario político europeo. El Partido Socialista de Bélgica calificó la decisión como una “vergüenza” y acusó a la FIFA de ceder ante presiones del Gobierno estadounidense, postura que fue respaldada por otros dirigentes políticos belgas.
En las redes sociales, miles de usuarios reaccionaron con críticas, memes y comentarios en los que cuestionaron la independencia del organismo rector del fútbol, mientras otros defendieron la revisión de la sanción argumentando que la expulsión había sido excesiva.
La polémica aumentó luego de que el propio presidente Donald Trump confirmara públicamente que sostuvo una conversación telefónica con Gianni Infantino para solicitar la revisión de la expulsión de Balogun, al considerar que la tarjeta roja aplicada durante el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina había sido injusta.
Por su parte, Infantino confirmó que recibió la llamada del mandatario estadounidense, aunque aseguró que la decisión final fue adoptada de manera independiente por la Comisión Disciplinaria de la FIFA y negó cualquier tipo de interferencia política.
Balogun había sido expulsado tras una entrada sobre el defensor Tarik Muharemovic. Sin embargo, después de revisar el caso, la Comisión Disciplinaria decidió suspender la ejecución de la sanción, habilitando al delantero para disputar el encuentro de octavos de final frente a Bélgica.
La decisión continúa generando un intenso debate internacional sobre la independencia de los organismos deportivos, la aplicación uniforme del reglamento y la influencia que podrían ejercer factores externos en las decisiones disciplinarias dentro de la máxima competición del fútbol mundial.

