Caracas, Venezuela.– En medio de la creciente tensión en el Caribe, el gobierno de Nicolás Maduro activó una estrategia integral de defensa que incluye despliegue militar, alistamiento ciudadano masivo, gestiones diplomáticas y movilizaciones populares, en respuesta a lo que considera “la mayor amenaza que haya enfrentado el continente en el último siglo”: el posicionamiento de activos militares de Estados Unidos cerca de las costas venezolanas.
El Ejecutivo venezolano acusa a la administración del presidente estadounidense Donald Trump de aplicar una política de “máxima presión militar” con el objetivo de provocar un cambio de régimen en el país suramericano, mientras la Casa Blanca mantiene la negativa de reconocer a Maduro como presidente legítimo.
1. Blindaje institucional y rechazo a las acusaciones de narcotráfico
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la Policía Nacional Bolivariana y los cinco poderes públicos cerraron filas en respaldo a Maduro, luego de que Washington anunciara el 7 de agosto una recompensa de US$50 millones por información que lleve a su captura, duplicando la cifra ofrecida a inicios de año.
Caracas rechaza las acusaciones de Estados Unidos sobre la supuesta existencia del Cartel de los Soles, calificado por Washington como organización terrorista vinculada a la cúpula chavista, y sostiene que el país es “territorio libre de cultivos ilícitos”.
El gobierno venezolano agradeció el respaldo internacional de países aliados como Cuba, Nicaragua, Bolivia, Honduras e Irán, y denunció que la operación militar norteamericana busca desestabilizar la región.
2. Despliegue militar y defensa de fronteras
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, informó sobre el despliegue de buques de mayor porte en aguas territoriales, como parte de una operación que Caracas describe como “antinarcóticos”, pero cuyo objetivo central es reforzar la defensa marítima.
En paralelo, Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela y ministro de Interior, confirmó el envío de 15,000 efectivos a los estados Zulia y Táchira, fronterizos con Colombia, mientras Maduro ordenó la movilización nacional de 4.5 millones de milicianos como parte del Plan Nacional de Soberanía y Paz.
3. Alistamiento masivo de la milicia bolivariana
El gobierno reporta que 8.2 millones de ciudadanos se han registrado en la Milicia Nacional Bolivariana, definida por Caracas como “el pueblo en armas”. Este proceso, iniciado el 21 de agosto, continuará con un registro permanente a través del Sistema Patria, plataforma oficial del Estado.
Maduro ha insistido en que “la orden de defender la patria está dada”, asegurando que, de producirse una agresión, Venezuela entraría en una etapa de lucha armada.
4. Búsqueda de apoyo internacional
El Ejecutivo venezolano envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, solicitando su intervención diplomática para que EE.UU. “cese sus acciones hostiles” y respete la soberanía e integridad territorial del país.
La ONU, que se declaró “profundamente preocupada” por la escalada de tensión, instó a ambas naciones a resolver sus diferencias por medios pacíficos. Además, Caracas ha solicitado a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que emita un llamado al retiro inmediato de las fuerzas militares estadounidenses del Caribe.
5. Movilizaciones masivas en defensa de la soberanía
El chavismo ha convocado marchas y concentraciones en Caracas y varios estados del país.
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El 30 de agosto, cientos de personas se movilizaron hacia el Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos de Hugo Chávez, jurando “defender la patria a cualquier costo”.
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Un día después, pescadores, militares y funcionarios civiles participaron en una concentración en Cabo San Román, el punto más septentrional de Venezuela.
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Este viernes, grupos de milicianos marcharon en la capital en el marco de la “activación operativa” de las fuerzas bolivarianas.
Maduro reiteró que Venezuela está preparada para cualquier escenario, advirtiendo que si EE.UU. avanza con una agresión militar, el país “pasará a una etapa de lucha armada y defensa total”.
La situación en el Caribe eleva las tensiones diplomáticas y militares entre Washington y Caracas, mientras la comunidad internacional mantiene la atención sobre el conflicto y las consecuencias que podría tener para la estabilidad regional.
