El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, sostuvieron este martes una reunión cordial pero sin resultados significativos en la Casa Blanca, en medio de la creciente tensión comercial entre ambos países.
Trump calificó a Carney como un “gran líder”, asegurando que se lograron “grandes avances” en el diálogo bilateral, aunque no se concretaron acuerdos sobre los principales puntos de fricción, en especial los aranceles al acero, aluminio, madera y automóviles.
El mandatario estadounidense reiteró que la guerra comercial con Canadá “es normal” dentro de la competencia entre fabricantes, y defendió su política arancelaria como una forma de “proteger los empleos y la industria nacional”.
Presión interna sobre Carney
Por su parte, el primer ministro canadiense expresó optimismo en torno a la posibilidad de alcanzar un “buen acuerdo” con Washington, recordando que Estados Unidos absorbe el 75 % de las exportaciones de Canadá. Sin embargo, enfrenta una fuerte presión interna tras la caída del 1,5 % del PIB canadiense en el segundo trimestre, atribuida en parte a la guerra arancelaria.
El líder opositor Pierre Poilievre advirtió que regresar de Washington con “excusas, promesas rotas y sesiones de fotos” sería un fracaso para los trabajadores y empresarios canadienses.
Sin acuerdos sobre el acero y aluminio
Durante el encuentro, ninguno de los dos mandatarios ofreció detalles sobre posibles reducciones arancelarias, aunque ambos coincidieron en continuar las conversaciones dentro del marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Trump bromeó sobre una posible “fusión entre Estados Unidos y Canadá”, retomando en tono irónico su antigua declaración de que Canadá podría convertirse en el “51º estado estadounidense”, provocando risas entre los presentes.
Expectativas y contexto económico
Mark Carney, exgobernador del Banco de Inglaterra, asumió recientemente la jefatura de gobierno con la promesa de reencauzar las relaciones con Washington y mitigar los efectos del conflicto comercial. No obstante, analistas advierten que el país “no tiene margen de error” y que debe mostrar avances concretos en sectores estratégicos como el acero y el aluminio, claves para la economía canadiense.
A pesar del tono cordial del encuentro, las negociaciones comerciales seguirán en los próximos meses, mientras ambas naciones buscan reducir tensiones sin comprometer sus respectivas políticas industriales.
