Varios indigentes comenzaron a empacar sus pertenencias este jueves ante el anuncio de redadas para desalojar los campamentos restantes en la capital de Estados Unidos, luego de que fuerzas federales asumieran el control de la seguridad por orden del presidente Donald Trump.
Trump afirmó esta semana que las personas sin hogar serían trasladadas “lejos del Capitolio” como parte de su ofensiva contra el crimen, aunque los detalles del plan aún no están claros. La medida ha despertado críticas de defensores de derechos humanos, quienes advierten que no hay suficientes camas de refugio y que la acción dejará a muchos sin un lugar a dónde ir.
La directora del Washington Legal Clinic for the Homeless, Amber W. Harding, expresó preocupación por lo que describió como un “momento caótico y aterrador”, mientras que la Coalición para los Sin Hogar activó planes para abrir refugios temporales y brindar alimentos y atención a los afectados.
Según la Casa Blanca, quienes vivan en campamentos recibirán tres opciones: trasladarse a un refugio, aceptar servicios de adicción o salud mental, o abandonar el área; de negarse, podrían enfrentar multas o cárcel. En los últimos cinco meses, la Policía de Parques ha desmantelado 70 campamentos, dejando solo dos activos, que serán eliminados esta semana.
El censo de 2025 estima en 5,138 las personas sin hogar en el distrito, un 9% menos que el año anterior, pero organizaciones humanitarias alertan que los refugios actuales no tienen capacidad para absorber un desplazamiento masivo.
Residentes consultados manifestaron inquietud por el despliegue de fuerzas federales y advirtieron que podría aumentar las tensiones con la comunidad. “Ser una persona sin hogar no es un crimen”, dijo Sheiena Taylor, vecina de la ciudad, pidiendo soluciones a las causas de la indigencia en lugar de desalojos forzados.