En un episodio con escasos precedentes en la historia reciente del país, el presidente Donald Trump utilizó este sábado su red social Truth para lanzar un mensaje en mayúsculas exigiendo: “DEBE HACERSE JUSTICIA, ¡¡¡YA!!!”.
Minutos más tarde, Trump fue más lejos y dio instrucciones directas y públicas a la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, para que procese a varios de sus rivales políticos, pese a que el cargo que ocupa debería estar al margen de presiones del poder ejecutivo.
La injerencia del mandatario se suma a una semana marcada por amenazas de retirar licencias a cadenas críticas, la admisión de ejecuciones extrajudiciales en aguas del Caribe, una millonaria demanda contra un diario nacional y la promesa de declarar como “terroristas” a grupos antifascistas, sin base legal vigente.
En su publicación, Trump acusó a Bondi de “pura palabrería y nada de acción”, reclamando medidas inmediatas contra el exdirector del FBI, James Comey; el senador Adam Schiff; y la fiscal de Nueva York, Letitia James. El presidente comparó el supuesto “caso” con escándalos históricos como Watergate.
El mandatario también intervino en la salida de Erik Siebert, fiscal federal de Virginia, encargado de investigaciones sobre James y Comey. Aunque Siebert dimitió alegando falta de pruebas, Trump aseguró que lo despidió por no “hacer su trabajo”, y anunció como sustituta a Lindsey Halligan, a quien describió como “abogada leal”.
En mensajes posteriores, Trump intentó suavizar el tono, afirmando que Bondi es “muy cuidadosa e inteligente”, pero insistió en que “necesita a Halligan” para llevar adelante sus demandas.
El episodio reaviva los cuestionamientos sobre el uso del aparato judicial con fines políticos y sobre la creciente concentración de poder en torno a la figura presidencial.
