Washington, EE.UU. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó este lunes que su gobierno retomará las negociaciones con Irán, luego de semanas de tensión militar y diplomática que incluyeron ataques a instalaciones nucleares iraníes y un conflicto de doce días que dejó cientos de víctimas.
Según confirmó la Casa Blanca, las conversaciones, que habían sido suspendidas desde mediados de junio, se reanudarían en los próximos días con la mediación del sultanato de Omán.
“Tenemos programadas conversaciones con Irán. Ellos quieren hablar. Creo que recibieron una paliza cuando atacamos los tres sitios”, declaró Trump durante una cena oficial con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
El enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, también presente en el encuentro, adelantó que las rondas de diálogo podrían iniciar la próxima semana. “Estamos trabajando para que las condiciones estén dadas y se pueda avanzar”, afirmó.
Del conflicto armado al diálogo
Las negociaciones entre EE.UU. e Irán comenzaron el pasado 12 de abril en Mascate, bajo un formato indirecto, con el propósito de discutir el futuro del programa nuclear iraní. Sin embargo, el proceso se suspendió el 13 de junio tras una ofensiva israelí contra objetivos en Irán, lo que provocó una escalada bélica.
Estados Unidos se incorporó al conflicto el 22 de junio con bombardeos sobre tres instalaciones nucleares clave: Fordow, Natanz e Isfahan. Trump defendió la ofensiva como una “respuesta estratégica”, asegurando que su intención era impedir el desarrollo de armas nucleares y no dañar a Irán.
“Quiero que vuelvan a ser un país”, declaró el mandatario días después, insistiendo en su disposición a una reunión directa con autoridades iraníes.
Un saldo devastador
El conflicto dejó 935 muertos en Irán —incluidos 38 menores de edad— y 28 fallecidos en Israel, según cifras oficiales. También se reportaron severos daños a infraestructura civil, hospitales y redes eléctricas. La ONU ha instado a todas las partes a respetar el derecho internacional humanitario y mantener la contención.
Obstáculos técnicos y políticos
Entre los puntos de mayor fricción se encuentra el nivel de enriquecimiento de uranio que Irán podrá mantener. EE.UU. exige limitarlo al 3.67 %, conforme al acuerdo nuclear de 2015, del que Trump se retiró en 2018. Irán, por su parte, insiste en su derecho a desarrollar tecnología nuclear con fines civiles.
También se discuten las condiciones para inspecciones del OIEA, compromisos de no agresión, y el eventual levantamiento de sanciones económicas, particularmente en sectores como la energía y la banca.
Aunque aún no se ha confirmado si Trump participará directamente en las rondas de diálogo, la Casa Blanca sostiene que el presidente está dispuesto a involucrarse “si eso ayuda a resolver el problema”.
