La recompensa de 5 millones de dólares ofrecida por el Gobierno de Estados Unidos para quien aporte información que conduzca a la captura de Jimmy Cherizier, alias “Barbecue”, ha generado reacciones encontradas entre ciudadanos haitianos en la zona fronteriza de Dajabón.
Mientras algunos respaldan que el líder más influyente de las bandas armadas de Haití sea apresado, otros manifiestan miedo a involucrarse, temiendo represalias letales. “Aunque me den el país entero de dólares yo no lo digo, yo quiero mi vida”, expresó un extranjero que frecuenta el mercado binacional, reflejando la desconfianza hacia las autoridades y el riesgo de exponerse.
Pese a la distancia entre Juana Méndez y Puerto Príncipe —donde “Barbecue” concentra su poder— el temor persiste. Odin Lever, camionero, acusó a senadores y funcionarios haitianos de ser más responsables de la crisis que el propio Cherizier, asegurando que el pandillero “trabaja con ellos”.
El drama humano se evidenció en el testimonio de Oneal Pressine, quien culpó directamente a “Barbecue” de la masacre de su familia en Mirabalais, narrando entre lágrimas que sus padres fueron quemados dentro de su casa y sus hermanos descuartizados. “Yo quisiera saber dónde está para cogerle la cabeza… ellos mataron a toda mi familia”, relató.
La oferta de la recompensa coincide con un estado de emergencia vigente en Haití por tres meses, tras el avance de las pandillas que controlan cerca del 90 % de Puerto Príncipe, dejando un rastro de violencia y miles de víctimas.
Esta situación mantiene a la frontera en un clima de tensión, donde la esperanza de justicia choca con el miedo a un enemigo invisible y a la corrupción que, según denuncian, lo protege.
