Tres años después de ser expulsada de Eurovisión por la invasión a Ucrania, Rusia relanzó Intervisión, un certamen musical que tuvo su auge durante la Guerra Fría como contraparte socialista del popular festival europeo.
La edición 2025 reúne principalmente a artistas de países miembros de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), reforzando los vínculos culturales y políticos de Moscú con este bloque. Sin embargo, sorprende la participación de una cantante estadounidense, hecho que contrasta con la tensión actual entre Washington y Moscú.
Participación latinoamericana
América Latina tendrá presencia en el escenario con representantes de Brasil, Colombia, Cuba y Venezuela, reflejando la expansión del certamen hacia regiones estratégicas. La final está pautada para el sábado 20 de septiembre, transmitida desde las afueras de Moscú por el canal estatal Piervy Kanal y en directo por YouTube.
Un relanzamiento en medio de polémicas
El regreso de Intervisión coincide con la controversia en Eurovisión por la posible exclusión de Israel en la próxima edición, lo que ha llevado a países como España, Países Bajos e Irlanda a amenazar con retirarse del concurso si no se aparta a Tel Aviv.
En 2022, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) expulsó a Rusia de Eurovisión tras su invasión a Ucrania. Ese año, Ucrania resultó ganadora en un gesto interpretado como un apoyo político y cultural.
Geopolítica y cultura
Para Rusia, Eurovisión había sido una plataforma para proyectar su narrativa cultural, explica la académica Bárbara Barreiro León, de la Universidad de Aberdeen. Ahora, Intervisión busca recuperar ese espacio, aunque con nuevos aliados estratégicos.
El portal oficial del certamen sostiene que la iniciativa pretende “inspirar y unir a millones de personas” y que “no es política”. Sin embargo, el historiador Dean Vuletic, experto en Eurovisión, advierte que el trasfondo geopolítico es evidente: “Moscú está usando la música como herramienta de influencia cultural”.
Antecedente histórico
Intervisión nació en los años 70 como festival organizado por la red televisiva de Europa del Este. Su sede estaba en la Ópera Lesna de Sopot (Polonia) y funcionaba como alternativa socialista a Eurovisión, consolidando la narrativa cultural del Bloque del Este a través de la música.
