Budapest. – El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que “no es fácil” alcanzar un acuerdo con Irán, al considerar que el país está gobernado por “clérigos chiítas radicales” que toman decisiones basadas en criterios teológicos y no geopolíticos.
Durante una rueda de prensa en la capital húngara, Rubio señaló que las negociaciones con Teherán presentan grandes desafíos, aunque aclaró que no prejuzga el resultado de las conversaciones. Confirmó que los negociadores estadounidenses se dirigen a Ginebra para la reunión prevista en el marco de la segunda ronda de diálogos nucleares.
El jefe de la diplomacia estadounidense indicó que el presidente Donald Trump prefiere la vía diplomática y que Washington está dispuesto a alcanzar un acuerdo pacífico si Irán atiende las preocupaciones planteadas.
Sin embargo, Rubio insistió en que las decisiones iraníes responden a fundamentos religiosos, lo que —según su visión— complica el proceso de negociación.
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, aseguró que su país llega a Ginebra con “iniciativas reales” para alcanzar un acuerdo “justo y equilibrado”, aunque dejó claro que no se rendirá ante amenazas.
En paralelo, las tensiones se mantienen elevadas. Trump ha advertido sobre la posibilidad de una acción militar si no se logra un acuerdo, mientras que la Guardia Revolucionaria iraní inició ejercicios navales en el estratégico estrecho de Ormuz.
La nueva ronda de negociaciones ocurre en un contexto de creciente presión militar y diplomática, donde ambas partes buscan evitar una escalada que impacte la estabilidad regional y el mercado energético global.
El resultado de los encuentros en Ginebra será clave para determinar si prevalece la vía diplomática o si la confrontación retórica deriva en mayores tensiones en Medio Oriente.
