La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se alista para una de sus reuniones más tensas de los últimos años, este martes y miércoles, en medio de presiones políticas del presidente Donald Trump, un mercado laboral debilitado y una inflación que se resiste a ceder.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, y los gobernadores del organismo deberán decidir si reducen la tasa de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual, lo que la llevaría a 4.1 %, una medida que muchos analistas ven como necesaria para evitar un mayor deterioro en el empleo.
INFLACIÓN VS. EMPLEO
La economía estadounidense muestra señales mixtas: la creación de empleos se ha frenado con fuerza, mientras la inflación se mantiene en niveles elevados. Este choque de realidades mantiene en vilo tanto a los mercados como al propio banco central.
“Estamos cada vez más preocupados por la debilidad en el mercado laboral”, reconoció Powell en semanas recientes, dejando entrever la posibilidad de recortes, aunque limitados, para no alimentar aún más la subida de precios.
Este miércoles, además de la decisión sobre las tasas, la Fed publicará sus proyecciones económicas trimestrales, donde se anticipa la inclusión de uno o dos recortes adicionales antes de cerrar el año y un panorama más claro para 2026.
LA SOMBRA DE TRUMP Y LOS PUESTOS EN JUEGO
La reunión también está marcada por la incertidumbre política. El presidente Trump ha intensificado su presión sobre la Fed, exigiendo políticas más agresivas para estimular la economía en un año electoral.
Aún no está confirmado quiénes estarán sentados en la mesa de decisión:
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Lisa Cook, actual gobernadora, podría participar si un tribunal no aprueba el intento de Trump de destituirla.
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Stephen Miran, asesor económico de la Casa Blanca y nominado por Trump para ocupar una vacante, podría debutar en esta cita clave si se confirma su designación en las próximas horas.
UNA CITA QUE PUEDE DEFINIR EL RUMBO GLOBAL
La decisión de la Fed tendrá repercusiones más allá de Estados Unidos. Una baja de tasas enviaría una señal de alivio a los mercados financieros internacionales, pero también podría encender alarmas sobre la fortaleza real de la mayor economía del mundo.
En cualquier escenario, la reunión de esta semana será un termómetro político y económico de gran alcance, con Trump siguiendo de cerca cada movimiento y con la inflación y el desempleo compitiendo por el primer lugar en la lista de preocupaciones.
