El presidente ruso, Vladimir Putin, ha viajado a Alaska para participar en una cumbre con el mandatario estadounidense Donald Trump, en un encuentro que podría marcar un antes y un después en el conflicto de Ucrania y en la delicada situación financiera de Rusia.
La reunión se produce en un contexto de crisis económica sin precedentes desde los años 90: caída de ingresos petroleros, déficit fiscal récord, inflación de dos dígitos y riesgo de colapso bancario. Fuentes citadas por Bloomberg aseguran que Putin llega con un pliego de exigencias que incluye el levantamiento total de sanciones occidentales, la cesión del Donbás y Crimea, y la retirada de las fuerzas ucranianas de las zonas que aún controlan.
Trump, por su parte, ha advertido que no concederá ventajas sin contrapartidas claras. “Putin dejará de matar gente si logras que la energía baje otros 10 dólares el barril… su economía apesta”, afirmó.
Crisis económica al límite
El gasto militar ruso para 2025 ascenderá a 172.000 millones de dólares (8% del PIB), según el Carnegie Endowment, pero la caída del petróleo a 55 dólares por barril ha golpeado duramente el presupuesto estatal, calculado sobre un promedio de 70 dólares. La deuda corporativa se ha disparado un 71% desde 2022, gran parte en sectores militares y estratégicos.
La inflación supera el 10%, el déficit mensual alcanzó en julio 4,9 billones de rublos y el Fondo Nacional de Riqueza podría agotarse antes de fin de año. Incluso grandes bancos como VTB muestran señales de estrés, con caídas del 49% en ingresos netos por intereses en el primer semestre.
Una cumbre de alto riesgo
Analistas coinciden en que el resultado de esta cumbre podría determinar no solo el desenlace de la guerra en Ucrania, sino también la estabilidad interna de Rusia y su posición en el sistema financiero global.
Si quieres, puedo prepararte una versión con dos cortes informativos listos para noticiero o redes, destacando por un lado la crisis económica rusa y por otro las tensiones en la negociación con EE.UU.
