El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció este lunes que Moscú mantendrá durante un año adicional los límites de armas nucleares establecidos en el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New START), incluso después de que el pacto expire oficialmente en febrero de 2026.
Putin advirtió que la terminación definitiva del acuerdo tendría “consecuencias negativas para la estabilidad global”. Durante una reunión con el Consejo de Seguridad ruso, dijo esperar que Estados Unidos actúe de la misma manera y respete los topes fijados en el pacto.
El New START, firmado en 2010 por los entonces presidentes Barack Obama y Dmitri Medvédev, limita a cada país a un máximo de 1.550 ojivas nucleares desplegadas y 700 misiles y bombarderos estratégicos.
El acuerdo también contempla un régimen de inspecciones in situ para verificar el cumplimiento, aunque estas se encuentran suspendidas desde 2020.
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Su expiración, sin un acuerdo sucesor, ha generado preocupación entre expertos en control de armas, que advierten del riesgo de una nueva carrera nuclear.
La posición de Rusia
En febrero de 2023, Putin suspendió la participación de Moscú en el tratado, argumentando que no podía permitir inspecciones estadounidenses en instalaciones nucleares en un contexto en que Washington y sus aliados de la OTAN buscaban “la derrota de Rusia en Ucrania”.
No obstante, el Kremlin insistió en que no se retiraba completamente del pacto y que seguiría cumpliendo con los límites establecidos.
Con esta nueva prórroga unilateral anunciada por Putin, Rusia busca mantener la apariencia de compromiso con el control de armas y enviar un mensaje de presión a Washington para retomar el diálogo nuclear.
