La liberación de Christian Brueckner, considerado por la policía alemana como el principal sospechoso en la desaparición de Madeleine McCann, ha reavivado la controversia tras las enigmáticas declaraciones del exconvicto, quien aseguró poseer información capaz de resolver “el escándalo del siglo”.
Brueckner, de 47 años, pasó hora y media en una tienda de móviles donde compró un teléfono Xiaomi y una tarjeta SIM. Según relató el gerente, Farouk Salah-Brahmin, el exrecluso mostró su tobillera electrónica con tono desafiante y afirmó que pronto se libraría de ella, alegando que guarda pruebas en memorias USB que comprometerían a personas que “quieren matarlo”.
Aunque nunca mencionó directamente a Madeleine, el comerciante dijo sentirse intimidado y sugirió que la conversación parecía aludir al caso de la niña desaparecida en 2007 en Praia da Luz, Portugal.
Un historial de violencia
Brueckner recuperó la libertad tras cumplir siete años de condena por la violación de una mujer estadounidense de 72 años en Praia da Luz en 2005, el mismo lugar donde dos años más tarde desapareció Madeleine.
Las autoridades alemanas lo señalan como principal sospechoso, aunque la falta de pruebas forenses directas ha impedido presentar cargos formales. Testimonios como el de Helge Busching, quien declaró que Brueckner le confesó que la menor “no gritó”, así como la incautación de imágenes con fantasías de abusos infantiles, sostienen la línea investigativa.
Desde su excarcelación, el sospechoso ha sido visto en restaurantes, discotecas y hasta en una pizzería, donde trató de ocultar su identidad con una barba postiza.
Los McCann, aún en espera
Mientras sus abogados insisten en su inocencia, los padres de Madeleine, Kate y Gerry McCann, mantienen su lucha por esclarecer uno de los casos de desaparición más mediáticos del mundo.
Detectives británicos han reanudado pesquisas en Portugal, explorando incluso la hipótesis de una red de trata de personas vinculada a Bélgica.
El caso, sin pruebas concluyentes tras 17 años, suma ahora un nuevo capítulo con las declaraciones crípticas de Brueckner, quien asegura tener la “solución propia” para desvelar la verdad.
