El Pentágono exigirá a los periodistas acreditados firmar un compromiso para no divulgar información que no haya sido previamente autorizada, incluso si no es clasificada. Quienes incumplan la medida podrían perder sus credenciales de acceso, según un memorando de 17 páginas difundido el viernes.
La nueva directiva, impulsada por la administración del presidente Donald Trump y el secretario de Defensa Pete Hegseth, endurece el control sobre los medios y limita el libre movimiento de la prensa dentro de la sede militar. “La prensa no dirige el Pentágono, sino la gente. Cumplan las reglas o váyanse a casa”, dijo Hegseth en X.
Organizaciones de periodistas y defensores de la libertad de prensa denunciaron la política como un atentado contra la Primera Enmienda. Mike Balsamo, presidente del Club Nacional de Prensa, advirtió que con estas reglas “el público solo recibe lo que los funcionarios quieren que vean”.
La Sociedad de Periodistas Profesionales calificó la medida de “censura previa” y un “peligroso paso hacia la censura gubernamental”. Por su parte, Matt Murray, editor ejecutivo de The Washington Post, afirmó que “cualquier intento de controlar los mensajes y restringir el acceso del gobierno contraviene la Constitución y el interés público”.
El Pentágono ya había restringido el acceso de varios medios a áreas que antes eran abiertas y enfrenta críticas tras filtraciones recientes sobre planes militares y reportes vinculados al multimillonario Elon Musk.
