El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, elevó este martes el tono contra Rusia e Israel al exigir que ambos países sean apartados de toda competición internacional “hasta que cese la barbarie”, en alusión a la invasión rusa a Ucrania y al genocidio israelí en Gaza.
El mandatario intervino en el Congreso tras la suspensión de la etapa final de la Vuelta Ciclista a España, interrumpida por protestas propalestinas que denunciaron la participación de Israel en el evento deportivo.
“El deporte no puede ser una isla”
Sánchez defendió que Israel no puede utilizar plataformas internacionales para blanquear su imagen y pidió a las organizaciones deportivas reflexionar sobre su permanencia en torneos globales:
“Da igual el voto, porque la inmensa mayoría de los ciudadanos están en el sentido común: la defensa de los derechos humanos y del derecho internacional, que están siendo menoscabados por Rusia y por Israel”.
Recordó que Rusia fue expulsada de múltiples competiciones tras invadir Ucrania y cuestionó por qué no se ha actuado con el mismo criterio contra Israel.
Posición firme de España
Sánchez enfatizó que España ha recuperado una “voz propia” en la arena internacional:
“Hace años que este país no usaba su peso para hacer lo correcto. Tener una voz propia no significa seguir a otros, significa atreverse a defender lo que se cree”.
El presidente socialista citó al ex primer ministro francés Dominique de Villepin: “España es hoy quien salva el honor de Europa”.
Apoyos dentro del Gobierno
La ministra de Educación, Pilar Alegría, coincidió en que el deporte no puede ser ajeno a la realidad mundial y pidió que se actúe contra Israel con la misma contundencia que contra Rusia en 2022.
Por su parte, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, elogió las movilizaciones que obligaron a detener la Vuelta Ciclista:
“Israel no puede participar en Eurovisión ni en ningún espacio con normalidad mientras perpetúe un genocidio en Palestina”.
Denuncia contra Sánchez
En paralelo, el sindicato Manos Limpias presentó una denuncia ante el Tribunal Supremo contra Sánchez por un presunto delito de incitación al odio, al respaldar las protestas propalestinas. La querella también incluye a la eurodiputada Irene Montero y a la diputada Ione Belarra, quienes participaron en la movilización en Madrid.
Con este choque entre la agenda gubernamental y los sectores conservadores, España se coloca en el centro del debate europeo sobre el papel del deporte y la cultura frente a los conflictos armados y la defensa de los derechos humanos.
