Los simpatizantes del presidente estadounidense Donald Trump sostienen que el mandatario ya merece el Premio Nobel de la Paz, argumentando que ha logrado avances tangibles en la resolución de los dos conflictos más graves del siglo XXI: la guerra en Ucrania y la guerra en Gaza.
Sus críticos, sin embargo, descartan por completo la idea, señalando las controvertidas políticas internas y exteriores del mandatario, que a su juicio lo descalifican para recibir el galardón.
Posibles avances en Ucrania
Trump heredó un conflicto prolongado en Ucrania, marcado por una guerra de desgaste entre Moscú y Kiev. Nueve meses después de una política de cumbres y presiones económicas, emergen los contornos de un posible acuerdo de paz, según observadores internacionales.
El plan contemplaría dos puntos clave:
-
Garantías de seguridad respaldadas por Estados Unidos y aliados de la OTAN para fortalecer al ejército ucraniano y prevenir futuras invasiones.
-
Ajustes territoriales limitados a lo largo de la línea de contacto actual, con el fin de establecer fronteras estables y sostenibles.
Trump ha respaldado esta fórmula en declaraciones recientes, prometiendo mantener la ayuda militar a Ucrania mediante suministros indirectos a través de los aliados de la OTAN. Paralelamente, los europeos discuten el uso de más de 300.000 millones de dólares en activos rusos congelados como apoyo financiero a Kiev.
Analistas señalan que el endurecimiento de las sanciones y la presión sobre Moscú podrían forzar al Kremlin a aceptar un acuerdo antes de la entrega del Nobel 2026. Rusia enfrenta más de un millón de bajas militares, una economía en recesión y tasas de interés cercanas al 20 %.
El “plan Trump” para Gaza
En Oriente Medio, la administración Trump intenta reactivar el alto el fuego colapsado en Gaza a inicios de año. Tras meses de ofensiva israelí y crisis humanitaria, el presidente presentó un plan de 20 puntos que busca poner fin al conflicto y sentar las bases de una nueva gobernanza en el enclave palestino.
El plan propone:
-
Renuncia de Israel a cualquier anexión o ocupación permanente.
-
Cese del control de Hamás sobre Gaza.
-
Liberación total de los rehenes, vivos y muertos.
-
Creación de una estructura política y de seguridad interina, respaldada por Estados Unidos y países árabes.
La propuesta —similar a la Fase 2 del acuerdo de alto el fuego firmado en enero de 2024— ha recibido el apoyo de Israel y de varios estados musulmanes, entre ellos Arabia Saudita, Catar, Egipto, Jordania, Turquía, Pakistán e Indonesia.
Reacciones y controversia
El asesor presidencial Jared Kushner y el empresario Steve Witkoff fueron clave en la redacción del plan y en las negociaciones multilaterales que le dieron respaldo internacional.
El consenso emergente —que Hamás no puede seguir gobernando Gaza— ha generado expectativa sobre el posible fin de dos guerras simultáneas bajo mediación estadounidense.
Sin embargo, sectores demócratas y críticos de Trump califican las iniciativas como “maniobras políticas” previas a las elecciones de 2026, y recuerdan que el mandatario ha promovido políticas migratorias y ambientales que, a su juicio, lo alejan del perfil pacifista que exige el Nobel.
Aun así, incluso algunos analistas independientes reconocen que si Trump logra cerrar ambos conflictos —Ucrania y Gaza— antes de 2026, su nombre podría figurar entre los nominados más serios al Premio Nobel de la Paz.
“Si logra transformar dos guerras devastadoras en acuerdos sostenibles, el comité del Nobel no podrá ignorarlo”, afirmó un diplomático europeo.
Por ahora, la diplomacia de alto riesgo de Trump ha reconfigurado el mapa geopolítico y mantiene al mundo a la expectativa de si el presidente estadounidense pasará a la historia como un negociador audaz o un oportunista en busca de legado.
