El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, intensificó este lunes la tensión diplomática con Ucrania al afirmar que “Ucrania no es un país soberano”. Sus declaraciones, realizadas en un pódcast de corte derechista, coincidieron con las acusaciones de Kiev sobre el presunto sobrevuelo de drones húngaros en su territorio.
“Ucrania no está en guerra con Hungría; está en guerra con Rusia. Debería preocuparse por los drones en su frontera oriental”, declaró Orbán, en alusión a las denuncias ucranianas. El mandatario agregó que el vecino país depende del financiamiento y armamento occidental:
“Digamos que realmente hubiera volado algunos metros allá, ¿y qué?”.
Respuesta inmediata desde Kiev
El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, replicó en la red social X que Orbán “sigue intoxicado por la propaganda rusa”. La postura húngara contrasta con la mayoría de líderes de la OTAN y la Unión Europea, que mantienen un apoyo firme a Kiev en el marco de la guerra con Rusia.
El presidente Volodímir Zelensky ya había advertido el viernes que drones de reconocimiento podrían estar investigando zonas industriales en la frontera occidental, insinuando que el lanzamiento pudo originarse en Hungría. Tras reunirse con el jefe del Ejército, ordenó verificar cada incidente y reportarlo de inmediato.
Respuesta desde Budapest
El canciller húngaro, Péter Szijjártó, rechazó las acusaciones y aseguró que Zelensky está “perdiendo la razón” por lo que calificó de “obsesión antihúngara”. “Ahora está empezando a ver cosas que no existen”, escribió en X.
Escalada en el terreno mediático
El conflicto diplomático trascendió al ámbito de la comunicación. El gobierno húngaro anunció el bloqueo a 12 medios ucranianos, en represalia por la decisión de Kiev de restringir portales considerados pro-rusos, incluidos varios en idioma húngaro, como origo.hu, afín al gobierno de Orbán.
La tensión se suma a la ya frágil relación bilateral, marcada por la posición ambivalente de Budapest hacia Moscú y su distanciamiento de la línea oficial de la OTAN y la Unión Europea respecto a Ucrania.
