Los efectos del huracán Melissa han dejado una estela de destrucción en la provincia de San José de Ocoa, donde las lluvias constantes provocaron desbordamientos de ríos, deslizamientos de tierra, colapso de caminos vecinales y pérdidas considerables en la producción agrícola.
Durante la semana, los aguaceros afectaron gravemente a localidades como San Rafael, San Antonio, San Luis, El Naranjal, El Avillón, Sabana Larga y Parra, donde el río Ocoa se desbordó, arrasando con parte de la carretera principal y dejando apenas un estrecho sendero para el paso peatonal.
Aunque las viviendas cercanas no sufrieron daños mayores, el colapso de la vía impide el acceso regular a la comunidad, que ahora depende de una ruta alternativa por El Naranjal, a seis kilómetros de distancia.
Residentes y líderes comunitarios aseguran que el fenómeno natural agravó una situación que ya venía deteriorándose.
“Ya no hay por dónde caminar. Ponemos tablitas y piedras para cruzar. El río se llevó todo, necesitamos un puente porque el camino alterno es muy largo”, expresó Juan Antonio Santana (Tony), quien lleva más de cuatro décadas viviendo en la zona.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) ha iniciado trabajos en los tramos afectados, tras las denuncias y el llamado de la comunidad, mientras equipos de emergencia evalúan los daños en otras rutas rurales.
Los productores agrícolas también han reportado pérdidas significativas en cultivos de tomates, ajíes, víveres y otros productos de ciclo corto, afectando de forma directa la economía local.
Por su parte, la Defensa Civil informó la caída de árboles por los fuertes vientos en el sector El Saviñón, comunidad de Las Caobas, lo que obstaculizó el tránsito durante varias horas.
Aunque la alerta por emergencia fue levantada, los ocoeños continúan enfrentando las consecuencias de un fenómeno que dejó caminos destruidos, terrenos anegados y una urgente necesidad de intervención definitiva por parte de las autoridades.
