A pesar del anuncio del ministro de Deportes, Kelvin Cruz, sobre la construcción de 31 espacios deportivos multiusos en el Gran Santo Domingo, comunidades como El Café de Herrera y Hato Nuevo en Manoguayabo no figuran entre los sectores beneficiados, lo que ha generado preocupación y reclamos por parte de sus residentes.
En El Café de Herrera, donde antes existía una cancha, el terreno ha sido ocupado y funciona actualmente como un taller improvisado en las tardes. Ante la falta de espacios deportivos, los niños se ven obligados a entrenar en el Liceo Profesora Carmen Luisa de los Santos, facilitado temporalmente con fines recreativos. La comunidad clama por la construcción de un polideportivo que les permita desarrollar actividades deportivas de manera segura y adecuada.
Mientras tanto, en Hato Nuevo, la situación es similar. La cancha comunitaria fue destruida a principios de 2024 con la promesa de una pronta remodelación. Sin embargo, los trabajos nunca se iniciaron. El entrenador local Wellington de la Rosa, conocido como Welo, continúa entrenando gratuitamente a niños del sector en las instalaciones del liceo, único espacio disponible en la zona.
“Los niños tienen talento, tienen disciplina, pero no tienen dónde jugar. Lo que pedimos es una cancha digna para ellos”, expresó Welo, quien junto a sus alumnos hace un llamado directo al presidente Luis Abinader, al ministro Kelvin Cruz y al alcalde Francisco Peña.
Durante su participación en “LA Semanal”, el ministro Cruz informó que se construyen polideportivos en sectores como El Hoyo de Herrera, Iván Guzmán Klang y Quinto Centenario, en el Ensanche Altagracia. Sin embargo, ni Hato Nuevo ni El Café de Herrera figuran entre las obras en ejecución.
No obstante, el presidente Abinader aseguró este lunes que contempla la creación de un polideportivo en El Café de Herrera y que ya está presupuestado. “Vamos a analizarlo quizás para el próximo año, esto está en el presupuesto y es bueno reconocer que esto es aparte de todo lo que hace el INEFI”, indicó el mandatario.
Pese al compromiso verbal, los comunitarios exigen acciones concretas y el inicio inmediato de las obras prometidas, advirtiendo que los niños no pueden seguir esperando mientras ven sus sueños deportivos limitados por la falta de voluntad y planificación.
