El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró este jueves que su país tiene la intención de asumir el control militar total de la Franja de Gaza, aunque aseguró que no planea anexarla ni administrarla de manera permanente.
“Tenemos la intención”, afirmó Netanyahu al ser consultado sobre si Israel tomará el control de los 42 kilómetros del enclave palestino. “No queremos conservarla. No queremos gobernarla. Queremos tener un perímetro de seguridad”, puntualizó.
El líder israelí explicó que su objetivo final es traspasar la administración del territorio a fuerzas árabes que puedan garantizar estabilidad, sin representar una amenaza para Israel. “Queremos entregárselo a fuerzas árabes que lo gobernarán adecuadamente, sin amenazarnos, y que den a los habitantes de Gaza una buena vida”, dijo.
Posguerra y nuevo órgano de gobierno
En una entrevista previa con CNN-News18, Netanyahu descartó una anexión formal de Gaza y adelantó que, tras el conflicto actual, la región sería administrada por un “órgano de gobierno de transición” aún no especificado. Reiteró, además, que los objetivos centrales de la ofensiva son el desmantelamiento total de Hamas y la liberación de todos los rehenes.
“La guerra podría terminar mañana si Hamas depone las armas y libera a los rehenes”, afirmó.
División con la cúpula militar
Mientras tanto, el gabinete de seguridad israelí se encuentra reunido para debatir una posible ocupación militar a gran escala, lo que ha generado tensiones entre el gobierno y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
El jefe del Estado Mayor del Ejército, Eyal Zamir, declaró que la operación denominada “Carros de Gedeón”, lanzada en mayo para ampliar el control militar sobre Gaza, está llegando a su fin tras cumplir sus objetivos.
“Hemos cumplido e incluso superado los objetivos de la operación”, afirmó Zamir, quien expresó su rechazo a una ocupación prolongada del enclave. “El Ejército tiene la capacidad de crear una nueva realidad de seguridad sin volver a limitarnos. Eliminaremos las amenazas en su fase inicial”.
Además, Zamir defendió el derecho del estamento militar a expresar su opinión profesional, incluso cuando esta difiera de la línea política del Ejecutivo. “Una cultura de desacuerdo es un componente vital de la historia del pueblo de Israel y de nuestras fuerzas armadas”, subrayó.
Contexto internacional
Esta nueva fase del conflicto palestino-israelí ocurre en medio de intensas presiones internacionales y un creciente debate interno en Israel sobre el rumbo estratégico del país tras más de diez meses de ofensiva militar en Gaza.
