Este 9 de agosto se conmemoran 80 años del bombardeo atómico sobre la ciudad japonesa de Nagasaki, perpetrado por Estados Unidos en 1945, tres días después de la tragedia de Hiroshima y pocos días antes del final de la Segunda Guerra Mundial.
La ceremonia oficial tuvo lugar en el Parque de la Paz de Nagasaki, donde sobrevivientes, familiares de víctimas, autoridades y representantes internacionales guardaron un minuto de silencio a las 11:02 a. m., hora exacta en la que la bomba de plutonio “Fat Man” detonó sobre la ciudad.
El ataque provocó la muerte inmediata de unas 40,000 personas y, en los meses posteriores, el saldo mortal superó las 70,000 debido a las heridas y la radiación. La devastación material fue casi total, dejando a Nagasaki en ruinas y marcando un punto de inflexión en la historia contemporánea.
Durante el acto, el alcalde de Nagasaki reiteró el llamado a la eliminación total de las armas nucleares y a la construcción de un mundo en paz. “Lo que ocurrió aquí no debe repetirse jamás. El dolor y la pérdida de miles de inocentes nos obligan a trabajar por un futuro libre de armas atómicas”, expresó.
Representantes del Gobierno de Japón y delegaciones extranjeras coincidieron en que el aniversario no solo recuerda una tragedia, sino que también es un recordatorio de los riesgos actuales ante la proliferación nuclear.
La conmemoración concluyó con la tradicional ofrenda floral y el toque de campanas, en honor a todas las víctimas del ataque, reafirmando el compromiso de la ciudad de mantener viva la memoria y la advertencia que dejó Nagasaki al mundo.
