El excanciller Miguel Vargas Maldonado, presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), valoró como un paso importante la aprobación en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de la nueva misión antipandillas para Haití, pero advirtió que la medida “no será efectiva sin respaldo logístico, financiero y político sostenido”.
La resolución, impulsada por Estados Unidos y Panamá, autoriza el despliegue de una fuerza internacional para enfrentar la crisis institucional y el control de bandas armadas en el vecino país.
Vargas reconoció la relevancia de la decisión, aunque insistió en que el esfuerzo debe complementarse con compromisos adicionales:
“Esa disposición amerita medidas adicionales que se constituyan en garantías reales para alcanzar, en el menor plazo posible, el desmantelamiento total de las bandas terroristas que hoy controlan gran parte del territorio haitiano”, afirmó en nota de prensa.
Propuesta regional
En su calidad de vicepresidente mundial de la Internacional Socialista y presidente para América Latina y el Caribe de la misma organización, Vargas Maldonado propuso la conformación de un bloque regional de naciones caribeñas y latinoamericanas que, de manera coordinada, reclame a la comunidad internacional acciones puntuales y efectivas para la pacificación de Haití.
Seguridad nacional y diplomacia
El exministro de Exteriores respaldó los esfuerzos institucionales realizados desde el Estado dominicano para fortalecer la seguridad en la frontera, aunque llamó a implementar una estrategia exterior más proactiva:
“Lo que ocurre en Haití representa una amenaza directa para la estabilidad de la República Dominicana, y no basta con medidas defensivas: necesitamos una ofensiva diplomática regional articulada”.
Condición para la estabilidad
Finalmente, Vargas reiteró que la pacificación de Haití es indispensable para su reconstrucción y estabilidad:
“Pacificar Haití es condición primaria e indispensable para relanzar su Estado, crear condiciones para la inversión y el desarrollo, y garantizar la estabilidad de toda la isla. Esa, y no otra, es la ruta que le depara un mejor futuro al pueblo haitiano y una verdadera garantía de sosiego para nuestro país y otras naciones de la región”.
