El primer ministro canadiense Mark Carney se reunió este martes con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, en un intento por reducir los aranceles sectoriales impuestos por Washington y avanzar en un nuevo entendimiento comercial previo a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La visita ocurre en un momento de tensión histórica entre ambos países. Desde su llegada al poder en abril, Carney —de 60 años y exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra— ha enfrentado presiones políticas internas para obtener resultados concretos frente a una administración estadounidense que mantiene duros aranceles sobre productos clave, pese a la fuerte interdependencia económica entre las dos naciones.
Un comercio vital en riesgo
Canadá depende en gran medida del mercado estadounidense: el 75 % de sus exportaciones se dirige a Estados Unidos, y más del 77 % del comercio bilateral se realiza libre de tarifas bajo el marco del T-MEC. Sin embargo, Trump ha mantenido medidas proteccionistas, entre ellas los aranceles del 50 % al acero y aluminio (Section 232) y un nuevo 25 % sobre camiones pesados a aplicarse en noviembre.
Carney busca obtener alivio en estos sectores estratégicos, aunque funcionarios canadienses reconocen que las expectativas son “moderadas”.
“El primer ministro necesita regresar con avances visibles. Una visita sin resultados reforzaría las críticas internas sobre su falta de firmeza con Washington”, advirtió el politólogo Daniel Béland, de la Universidad McGill.
Fricciones políticas y presión diplomática
La relación bilateral se ha visto afectada por comentarios provocadores de Trump, quien llegó a sugerir que Canadá podría convertirse en el ‘estado número 51’ de Estados Unidos, una declaración que generó amplias críticas en Ottawa.
Carney, que ha intentado recomponer el diálogo comercial, eliminó impuestos a empresas tecnológicas estadounidenses y levantó aranceles heredados del gobierno anterior sin obtener concesiones equivalentes, lo que aumentó la presión de la oposición canadiense.
Economía y estrategia energética
La visita tiene lugar en medio de una caída del PIB canadiense del 1,5 % en el segundo trimestre y un deterioro en sectores industriales sensibles.
Aun así, el intercambio económico entre ambos países sigue siendo uno de los más integrados del mundo: cada día cruzan la frontera bienes y servicios por valor de 2.500 millones de dólares.
Canadá es además el principal proveedor de acero, aluminio, uranio y 34 minerales críticos para la industria estadounidense y suministra cerca del 60 % del petróleo y el 85 % de la electricidad consumida por su vecino del sur.
Expectativas y declaraciones
En declaraciones recientes, Trump afirmó que “muchas empresas canadienses se están trasladando a Estados Unidos” y expresó su intención de revisar el T-MEC para garantizar mayores beneficios a la industria estadounidense.
Carney, por su parte, defendió la vigencia del tratado actual, destacando que más del 85 % del comercio bilateral continúa libre de tarifas y que el promedio de aranceles estadounidenses sobre productos canadienses es de apenas 5,6 %, “el más bajo entre todos los socios comerciales de EE.UU.”.
Aunque no se esperan acuerdos formales tras esta visita, el encuentro es visto como un paso crucial para reducir tensiones y preservar la estabilidad comercial entre los dos socios más estrechos del continente.
