El presidente francés Emmanuel Macron y su esposa, Brigitte, presentarán evidencia fotográfica y científica en un tribunal de Estados Unidos para demostrar que la primera dama de Francia es mujer, en el marco de una demanda por difamación contra la comentarista conservadora Candace Owens.
La acción judicial busca desmentir de manera contundente las afirmaciones de Owens, quien ha sostenido públicamente que Brigitte Macron nació hombre, un señalamiento que el mandatario francés calificó de “profundamente perturbador” y dañino para su familia.
El origen de la controversia
El rumor comenzó en 2021, tras la publicación en YouTube de un video de las francesas Amandine Roy y Natacha Rey, quienes ya habían enfrentado un caso por difamación en Francia, inicialmente perdido pero luego revocado en apelación bajo el argumento de la libertad de expresión.
En 2024, Owens redobló sus ataques asegurando que estaba dispuesta a “apostar toda su carrera y reputación profesional” para demostrar su teoría, lo que motivó a los Macron a elevar una nueva demanda en julio de este año en EE.UU.
Las pruebas y el desgaste personal
El abogado de los Macron, Tom Clare, explicó que se presentarán testimonios periciales y pruebas científicas, además de documentos e imágenes que cumplen con los estándares legales de este tipo de procesos. Aunque existen fotografías de Brigitte Macron embarazada y criando a sus hijos, no todas pueden ser introducidas como evidencia judicial.
“Es increíblemente perturbador pensar que uno tiene que ir y someterse a este tipo de pruebas”, afirmó Clare, quien resaltó que la primera dama está dispuesta a exponerse públicamente para dejar clara la verdad y frenar las difamaciones.
Macron, según su defensa, considera el tema como una distracción a sus funciones presidenciales: “Cuando tu familia sufre ataques, te desgasta. Y él no es inmune a eso porque sea el presidente de un país”.
La exigencia legal en EE.UU.
En Estados Unidos, los casos de difamación contra figuras públicas requieren probar “malicia real”, es decir, demostrar que la persona acusada sabía que propagaba información falsa. La demanda contra Owens argumenta que ella ignoró evidencia creíble y dio plataforma a teóricos de la conspiración, pese a tener conocimiento de que sus afirmaciones eran falsas.
La batalla legal abre un nuevo capítulo en las tensiones entre figuras políticas europeas y el ecosistema mediático conservador estadounidense, situando a la primera dama francesa en el centro de una controversia global que mezcla política, difamación y teorías conspirativas.
