El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo este lunes una conversación telefónica de 30 minutos con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la que solicitó el levantamiento de los aranceles comerciales y el retiro de las sanciones contra altos funcionarios brasileños, en lo que se considera el primer paso hacia el deshielo diplomático entre ambos países.
Según un comunicado del Palacio del Planalto, la llamada marca un giro en las tensiones acumuladas durante los últimos meses entre las dos mayores economías del hemisferio occidental. Lula propuso celebrar un encuentro presencial en la cumbre de la ASEAN, que se llevará a cabo a finales de este mes en Malasia, propuesta que Trump aceptó “en principio”, de acuerdo con fuentes brasileñas.
Durante la conversación, Trump designó al secretario de Estado, Marco Rubio, como encargado de encabezar las negociaciones comerciales con Brasil. La Casa Blanca aún no ha emitido comentarios oficiales sobre el intercambio.
Señales de distensión tras meses de tensiones
El contacto telefónico representa el gesto más claro de acercamiento político y comercial entre ambas administraciones, tras las medidas restrictivas impuestas por Washington en 2024, cuando Trump elevó los aranceles a un 50 % sobre productos brasileños y sancionó a un juez del Supremo Tribunal Federal, hecho que Brasil consideró una violación de su soberanía.
El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, calificó la conversación como “positiva y constructiva”. El diálogo ocurre semanas después de un breve encuentro entre ambos líderes durante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, donde coincidieron en que existía “buena química” y se comprometieron a resolver sus diferencias a través del diálogo directo.
En paralelo, funcionarios de ambos países avanzan en una agenda de acercamiento bilateral: el vicepresidente Geraldo Alckmin retomó las conversaciones con el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, mientras que Haddad planea reunirse con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, a finales de este mes en Washington.
Comercio, redes sociales y el caso Bolsonaro
Entre los puntos de fricción figura el marco regulatorio de las plataformas digitales estadounidenses, luego de la suspensión temporal de X (antes Twitter) por orden del Supremo Tribunal brasileño, lo que generó tensiones con el empresario Elon Musk.
Otro tema sensible es la presión diplomática que, según Brasilia, Washington habría ejercido para influir en el proceso judicial contra Jair Bolsonaro, aliado de Trump en América Latina. El exmandatario brasileño fue condenado por su papel en la insurrección de 2023, episodio con similitudes al asalto al Capitolio de EE. UU. en 2020.
Trump, recientemente absuelto de los cargos por ese hecho, comentó que el proceso contra Bolsonaro era “muy similar a lo que me hicieron a mí”.
Una relación pragmática
A pesar de las discrepancias, Lula ha insistido en mantener una relación “de igual a igual” con Estados Unidos, su segundo socio comercial después de China. El mandatario brasileño ha criticado abiertamente las sanciones y la injerencia de Washington, pero reconoce la importancia de preservar los vínculos diplomáticos y económicos.
“La relación con Estados Unidos debe basarse en el respeto mutuo y la cooperación, no en la imposición”, subrayó Lula recientemente.
Con el encuentro bilateral previsto para finales de mes, ambos gobiernos buscan redefinir su relación económica y política en medio de un contexto global marcado por disputas arancelarias y tensiones geopolíticas.
Este acercamiento entre Brasilia y Washington podría marcar el inicio de una nueva etapa de cooperación, aunque persisten desafíos estructurales que pondrán a prueba la voluntad política de ambas administraciones.
