La inteligencia artificial volvió a dominar el Consumer Electronics Show (CES) en Las Vegas, pero algunas de las mayores sorpresas llegaron sin recurrir directamente a la IA. Es el caso de Lego, que presentó su primer “ladrillo inteligente” desde 1958: una pieza con sensores, luces, sonido y conectividad Bluetooth que reacciona al movimiento y a la cercanía de otros juguetes. Los primeros sets, de la línea Star Wars, saldrán a la venta en marzo.
En el terreno de los ordenadores, Lenovo mostró prototipos con pantallas OLED enrollables. Sus modelos ThinkPad Rollable y Legion Rollable permiten ampliar el tamaño de la pantalla según la necesidad del usuario, una apuesta por nuevos formatos de productividad y entretenimiento, aunque todavía en fase conceptual.

Por su parte, Samsung atrajo miradas con su proyector Freestyle+, un dispositivo portátil que se autoajusta para proyectar imágenes sin distorsión incluso sobre superficies irregulares, simplificando al máximo la experiencia de cine en casa.
En un CES marcado por la IA, estas propuestas demuestran que la innovación también pasa por repensar objetos conocidos y darles nuevas funciones, sin cambiar su esencia.
