“Movido la violencia vial refleja la crisis de convivencia en las calles dominicanas”
La Fundación Movilidad Vial Dominicana (Movido) encendió las alertas sobre la creciente violencia vial que afecta a la República Dominicana, calificándola como una expresión preocupante de la agresividad social que se vive en las calles.
De acuerdo con la organización, el país mantiene una de las tasas más altas de mortalidad vial en América Latina, con 27.5 muertes por cada 100,000 habitantes, lo que representa una grave amenaza para la seguridad ciudadana.

El presidente de Movido, Miguel Jiménez, explicó que los accidentes de tránsito “no son hechos aislados”, sino el resultado de una cultura de intolerancia e impulsividad detrás del volante. “Cuando un conductor insulta, bloquea el paso o acelera por enojo, está ejerciendo violencia. Esa agresividad cotidiana se traduce en tragedias”, puntualizó.
Los estudios recientes presentados por la entidad revelan cifras preocupantes:
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72 % de los conductores admitió haber reaccionado con agresividad verbal.
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61 % reconoció haber cerrado el paso a otro vehículo de manera intencional.
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48 % conduce de forma imprudente, ignorando señales o excediendo la velocidad.
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33 % utiliza la bocina como válvula de escape emocional.
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Más del 40 % asegura sentirse estresado o irritable al manejar.
Estas actitudes, según Jiménez, conforman un patrón que agrava los siniestros viales y expone una crisis de convivencia en los espacios públicos.
En 2024, la República Dominicana registró 3,114 fallecimientos por accidentes de tránsito, y más del 65 % de las víctimas estaban relacionadas con motocicletas, según datos oficiales citados por Movido.
La fundación insistió en que la violencia vial se origina antes del accidente, en la forma en que las personas manejan sus emociones y decisiones al conducir. “No se trata solo de educación vial, sino de salud emocional y respeto humano”, enfatizó Jiménez.
Finalmente, Movido llamó a las instituciones del Estado y a la sociedad civil a reforzar los programas de educación y empatía vial, promover el respeto entre conductores y peatones, y desarrollar políticas públicas enfocadas en la preservación de la vida y la convivencia pacífica en las carreteras.
