El uso del teléfono inteligente para realizar todo tipo de tareas desde cualquier lugar ha cambiado la forma en que las personas manejan su información personal. Sin embargo, este nuevo hábito también ha dado origen a una preocupación creciente relacionada con la privacidad visual.
Un estudio realizado por Samsung y la firma de investigación Ipsos revela que tres de cada cinco españoles realizan consultas personales desde su móvil en lugares públicos, lo que ha provocado una nueva forma de ansiedad digital: el temor a que otras personas puedan ver lo que aparece en la pantalla.
Hoy en día, los teléfonos inteligentes almacenan conversaciones privadas, pagos digitales, contraseñas, citas médicas y documentos de trabajo que antes solo se manejaban en espacios privados. Con la hiperconectividad actual, muchas de estas acciones se realizan en transporte público, cafeterías o lugares concurridos.
De acuerdo con el estudio, el 66 % de los usuarios asegura haber sentido alguna vez que alguien estaba mirando su pantalla, una situación conocida como “shoulder surfing”, es decir, observar la pantalla de otra persona por encima del hombro. Además, el 83 % evita realizar gestiones importantes desde su teléfono en espacios públicos por miedo a ser observado.
Ante esta preocupación creciente, Samsung ha desarrollado una nueva tecnología integrada en el Galaxy S26 Ultra, que incorpora una pantalla de privacidad a nivel de píxel capaz de oscurecer el contenido cuando se mira desde ángulos laterales. De esta manera, solo la persona que tiene el dispositivo frente a sí puede visualizar la información con claridad.
El sistema puede activarse automáticamente en momentos sensibles, como al introducir contraseñas o acceder a aplicaciones privadas, añadiendo una nueva capa de protección visual.
El estudio también revela que el 71 % de los usuarios considera que la privacidad visual es tan importante como la protección de los datos personales. Sin embargo, solo el 10 % utiliza actualmente filtros físicos para proteger su pantalla, principalmente por desconocimiento o por considerarlos incómodos.
Además de las preocupaciones sobre privacidad, el informe señala la aparición de la llamada “fatiga de la inteligencia artificial”. Aunque el uso de la IA ha crecido un 60 % en los últimos dos años, el 70 % de los usuarios cree que esta tecnología promete más de lo que realmente ofrece.
Frente a este escenario, la nueva generación de dispositivos busca integrar inteligencia artificial y seguridad de forma más transparente, permitiendo que los usuarios mantengan el control sobre su información mientras utilizan sus teléfonos en cualquier entorno.
