La madrugada de este jueves, Rusia ejecutó uno de los bombardeos más grandes desde el inicio de la guerra, lanzando 598 drones de ataque y señuelos, además de 31 misiles contra distintos puntos de Ucrania. El ataque dejó 15 muertos, incluidos cuatro niños, y 48 heridos, según autoridades locales.
En Kiev, al menos 20 zonas fueron impactadas en siete distritos, provocando daños en casi 100 edificios, entre ellos un centro comercial en pleno centro. La Fuerza Aérea ucraniana informó que la mayoría de los drones fueron interceptados, pero la magnitud del ataque generó escenas de destrucción y caos.
El presidente Volodymyr Zelenskyy denunció que “Rusia elige la balística en lugar de la mesa de negociaciones” y pidió a la comunidad internacional una respuesta más firme.
ESCENAS DE DESTRUCCIÓN
En el distrito de Darnytskyi, un misil destruyó un edificio residencial de cinco pisos. Los socorristas reportaron varios cuerpos bajo los escombros y al menos una decena de desaparecidos.
“Es inhumano atacar a civiles. Con cada célula de mi cuerpo quiero que esta guerra termine”, relató un vecino que ayudó a rescatar sobrevivientes, entre ellos un niño.
La empresa ferroviaria Ukrzaliznytsia informó de daños en la infraestructura de transporte en Vinnytsia y Kiev, lo que obligó a desviar trenes y provocó retrasos masivos.
VERSIÓN DE MOSCÚ
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que los ataques se dirigieron únicamente contra bases aéreas y empresas militares, utilizando misiles hipersónicos Kinzhal.
Moscú también afirmó haber derribado 102 drones ucranianos durante la misma noche y reportó incendios en dos refinerías rusas tras ofensivas con drones enemigos, en Krasnodar y Samara.
IMPACTO DIPLOMÁTICO
El bombardeo alcanzó también instalaciones diplomáticas: la delegación de la Unión Europea y la sede del British Council en Kiev sufrieron daños materiales.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, exigió el fin de los ataques indiscriminados. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó la ofensiva como un acto de “terror y barbarie”.
En Bruselas, la UE convocó al enviado ruso, mientras Francia y otros países pidieron “aumentar la presión internacional” sobre Moscú.
EL CONTEXTO POLÍTICO
El ataque se produce pocas semanas después de la reunión en Alaska entre Donald Trump y Vladímir Putin, en la que discutieron vías para un alto al fuego. Sin embargo, las negociaciones siguen estancadas.
Zelenskyy urgió a Washington a imponer sanciones más duras contra Moscú, mientras Trump advirtió que tomará una decisión en dos semanas si Putin no acepta un diálogo directo con Kiev.
