Por: Luis Hernández
La misteriosa desaparición de la joven universitaria estadounidense Konanki Sudiskha Showdary, mientras disfrutaba de su estancia como turista en la exclusiva zona de Bávaro, no solo plantea un problema humano, sino también un desafío en el manejo de la crisis generada por este infausto hecho.
Este suceso obliga a poner especial atención en la seguridad de los turistas, tanto extranjeros como dominicanos, en el país. La situación ha desatado una crisis que debe ser abordada con profesionalismo, dado que podría tener implicaciones en varios niveles. Más allá del impacto humano para los familiares de la joven desaparecida, una gestión inadecuada de la crisis podría afectar la industria turística del país, especialmente en el polo turístico de Bávaro, una de las principales marcas de la República Dominicana.
Es necesario reconocer que, hasta ahora, las autoridades han sido parcas en su comunicación sobre este caso. Ha faltado claridad en la explicación de lo sucedido, y no se ha sabido construir una narrativa sólida que defienda el turismo nacional, particularmente el de Bávaro. Esta falta de información oficial genera un vacío en un contexto donde las versiones no oficiales, impulsadas por “youtubers” y usuarios de redes sociales, son las que predominan, muchas veces cargadas de especulación y sin base verificada. El silencio de las autoridades solo contribuye a alimentar la incertidumbre y la desinformación.
En un mundo interconectado, donde la inmediatez de la información es clave, el gobierno debe entender que la información oficial debe prevalecer sobre la especulación. Cuando no hay una respuesta clara y rápida de las autoridades, el espacio es fácilmente ocupado por rumores y suposiciones. Es preocupante que el ministro de Turismo, David Collado, conocido por su cautela mediática, haya tardado casi una semana en pronunciarse sobre el caso. Este retraso ha permitido que la percepción pública se vea distorsionada, particularmente en los medios internacionales, que han amplificado la crisis.
Exhortamos al gobierno, a las autoridades y a los empresarios turísticos a asumir con mayor firmeza y creatividad la defensa del turismo dominicano, respondiendo con información clara y precisa a la campaña mediática que se ha desatado en Estados Unidos y en otras partes del mundo en contra de los intereses del país. La crisis no solo debe gestionarse desde un punto de vista operativo, sino también con sensibilidad y tacto en la comunicación.
Es urgente actuar sin demora para salvaguardar el interés nacional y proteger la reputación del país en el sector turístico, sin perder de vista el drama humano que representa la desaparición de una joven que aún debe ser localizada y cuyo caso debe esclarecerse cuanto antes. Esta es una crisis de doble naturaleza: humana y económica, y debe atenderse con la misma urgencia en ambos aspectos.