El veterano presentador Jon Stewart rompió su esquema habitual y convirtió este jueves 18 de septiembre en un lunes adelantado, con una edición especial de The Daily Show dedicada íntegramente a lo que calificó como una “preocupante ola de censura” en la televisión estadounidense tras la suspensión indefinida de Jimmy Kimmel Live! por parte de ABC.
La decisión de la cadena, ocurrida tras comentarios de Kimmel sobre el asesino de Charlie Kirk, desató una ola de solidaridad entre figuras del entretenimiento, quienes denunciaron la medida como un atentado contra la libertad de expresión.
Un monólogo incendiario
Stewart, conocido por su mordaz estilo político, presentó un segmento de 23 minutos titulado “El manual de Jon Stewart sobre la libertad de expresión en la gloriosa era Trump”, donde ironizó sobre la creciente autocensura en los medios bajo la presión del Gobierno.
En clave satírica, inició su intervención desde un set que evocaba el opulento dorado del Despacho Oval bajo Trump, vistiendo corbata roja y pin de la bandera. Con sarcasmo, se presentó como “su anfitrión obedientemente patriótico” y se refirió a Trump como “nuestro querido líder”, parodiando el lenguaje de los regímenes autoritarios.
Invitada Nobel de la Paz
El programa tuvo como invitada a la periodista filipina y premio Nobel de la Paz, María Ressa, quien presentó su libro Cómo luchar contra un dictador. Stewart la recibió como parte de su manifiesto televisivo sobre la urgencia de proteger la libertad de prensa.
Críticas directas al poder
“Un tremendo desastre, alguien debería mandar a la Guardia Nacional”, bromeó sobre Nueva York, atribuyendo el supuesto caos a la ausencia de Trump durante su visita al Reino Unido. “Todo el mundo está embelesado”, ironizó, cuestionando los discursos del presidente estadounidense en la cena de gala en Windsor, a los que calificó como “inapropiados”.
Una señal de alarma
Para Stewart, el caso Kimmel no es un hecho aislado, sino un reflejo de cómo la libertad de expresión en EE.UU. se erosiona bajo el mandato de Trump. Su emisión especial fue vista como un mensaje de resistencia en un clima donde, según críticos, el entretenimiento político y la sátira están bajo ataque.
