El nuevo ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, anunció este miércoles una “reforma drástica” en las Fuerzas de Autodefensa, con el objetivo de fortalecer las capacidades militares del país, justo antes de la visita oficial del presidente estadounidense Donald Trump, prevista para el próximo lunes.
“Estamos impulsando una reforma drástica para reforzar la defensa nacional, necesaria ante el actual entorno de seguridad”, afirmó Koizumi en su primera rueda de prensa como titular de la cartera, un día después de que la primera ministra Sanae Takaichi recibiera el voto de confianza del Parlamento.
El funcionario evitó ofrecer detalles sobre el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) que podría destinarse al gasto militar, y subrayó que la prioridad es el contenido operativo de las fuerzas de defensa, más que el monto del presupuesto.
“No se trata de cuánto dinero se invierte, sino de la calidad y la preparación de nuestras fuerzas”, sostuvo, repitiendo declaraciones similares del ministro de Exteriores, Toshimitsu Motegi.
Aumento del gasto y nueva política de defensa
La postura de Koizumi se enmarca en un proceso de transformación que comenzó en 2022, cuando Japón decidió duplicar su presupuesto de defensa hasta alcanzar el 2 % del PIB para 2027, en respuesta a las tensiones geopolíticas en Asia.
El plan, considerado el mayor rearme del país desde el final de la Segunda Guerra Mundial, incluye la adquisición de misiles hipersónicos y de largo alcance, con capacidad de ataque sobre territorio enemigo en caso de amenaza directa.
Este giro estratégico marca un cambio histórico respecto a la Constitución pacifista japonesa, que limita el uso de la fuerza militar exclusivamente a la defensa propia.
Presión de Washington
El anuncio ocurre en la antesala de la visita oficial de Donald Trump a Japón, del lunes 27 al miércoles 29 de octubre, en la que el mandatario estadounidense se reunirá con la primera ministra Sanae Takaichi y con líderes del Partido Liberal Democrático (PLD).
Estados Unidos ha insistido en que Tokio aumente su gasto militar y asuma una mayor carga financiera por el mantenimiento de las tropas estadounidenses estacionadas en el archipiélago, como parte del acuerdo de seguridad bilateral.
Koizumi justificó el refuerzo de la defensa japonesa ante el incremento de la capacidad militar de países vecinos, destacando la necesidad de adaptar la estrategia de seguridad nacional a las amenazas regionales emergentes.
