Miles de israelíes se congregaron este martes en el sur de Israel y en diversas ciudades del país para recordar a las víctimas del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que marcó el inicio de una guerra devastadora que, dos años después, aún mantiene a la región sumida en violencia, divisiones internas y crisis humanitaria.
El acto principal de conmemoración tuvo lugar en Tel Aviv, organizado por familiares de las víctimas y separado de la ceremonia oficial del Gobierno, que se celebrará la próxima semana según el calendario hebreo. La separación refleja la profunda fractura política en torno al liderazgo del primer ministro Benjamin Netanyahu, duramente criticado por su gestión del conflicto y por no lograr la liberación de los rehenes que siguen en manos de Hamás.
El peor ataque en la historia de Israel
Hace exactamente dos años, miles de milicianos de Hamás cruzaron la frontera desde Gaza, tras una lluvia de cohetes, atacando comunidades agrícolas, bases militares y un festival de música en el desierto del Néguev. En pocas horas, asesinaron a 1,200 personas —la mayoría civiles, entre ellos mujeres, niños y ancianos— y secuestraron a 251.
Hasta la fecha, 48 personas continúan cautivas en Gaza, y solo unas 20 se cree que siguen con vida. Hamás exige un alto el fuego permanente y el retiro de las fuerzas israelíes a cambio de su liberación, mientras Netanyahu insiste en que la guerra continuará “hasta que todos los rehenes regresen y Hamás sea desarmado”.
El ataque detonó una cadena de enfrentamientos que involucró a Irán y sus aliados regionales, como Hezbollah, y desembocó en una guerra de 12 días en junio entre Israel y Teherán. Israel ha logrado abatir a varios líderes y científicos vinculados al programa militar iraní, pero no ha conseguido cerrar la herida más dolorosa: el regreso de los cautivos.
Ceremonias de dolor y memoria
En la comunidad de Reim, donde se desarrollaba el festival de música Nova, unas 400 personas fueron asesinadas y decenas secuestradas. El lugar se ha convertido en un santuario nacional, cubierto de fotografías, banderas y objetos personales de las víctimas.
A las 6:29 de la mañana, hora exacta del inicio del ataque, la música se detuvo para un minuto de silencio.
“Cada día revivimos esto de nuevo. Cada día los recordamos”, dijo Alon Muskinov, sobreviviente del festival que perdió a tres amigos.
Yehuda Rahmani, padre de una agente policial asesinada, aseguró que visita el sitio a diario: “Cuando no sabes lo que pasó, lo hace mucho más difícil. El gobierno nos debe la verdad”.
Gaza: hambre, desplazamiento y ruinas
Mientras Israel lloraba a sus muertos, el sonido de las explosiones seguía retumbando en Gaza. La ofensiva israelí, según el Ministerio de Salud gazatí, ha dejado más de 67,000 palestinos muertos, aproximadamente la mitad mujeres y niños.
El 90% de los dos millones de habitantes del enclave ha sido desplazado y la hambruna se extiende en varias zonas, especialmente en la Ciudad de Gaza.
La Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Netanyahu y su exministro de Defensa, acusándolos de usar el hambre como método de guerra. Israel niega los cargos y sostiene que combate una guerra “legal de autodefensa” frente a un enemigo “que se oculta entre civiles”.
Hamás, por su parte, sigue defendiendo que el ataque de 2023 fue una respuesta a décadas de ocupación y expansión israelí, aunque el costo para el pueblo palestino ha sido devastador.
Protestas y divisiones internas
La frustración por la falta de resultados ha provocado manifestaciones masivas cada semana frente a la residencia del primer ministro.
“Hay un acuerdo sobre la mesa, hay una oportunidad de terminar esta guerra y traer a todos de vuelta a casa”, declaró Shay Dickmann, quien perdió a varios familiares durante el ataque.
Conversaciones en Egipto sobre el plan de paz de Trump
En paralelo, Israel y Hamás retomaron conversaciones indirectas en Sharm el Sheij (Egipto), mediadas por Estados Unidos, para discutir un nuevo plan de paz propuesto por el presidente Donald Trump.
La propuesta —que busca establecer un alto el fuego duradero, la liberación de rehenes y un acuerdo de reconstrucción para Gaza— enfrenta resistencia de ambos lados, aunque diplomáticos estadounidenses insisten en que “es la oportunidad más tangible de poner fin a la guerra en dos años”.
Un país en duelo y dividido
Israel se enfrenta al desafío de equilibrar la seguridad nacional con la demanda social de paz, mientras su imagen internacional se deteriora y crece la presión de aliados occidentales.
En el acto de Tel Aviv, familiares de las víctimas colocaron velas y fotografías bajo una frase que resume el sentimiento general:
“Queremos justicia, pero también queremos descanso. Ninguna guerra devuelve a los que amamos.”
