El Gobierno de Israel aprobó este miércoles un controvertido proyecto para la construcción de 3,410 nuevas viviendas en el área E1, ubicada en Jerusalén Este, una medida que expertos y organizaciones internacionales advierten podría bloquear el acceso desde Cisjordania y dificultar la creación de un Estado palestino contiguo.
El anuncio fue realizado por el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien calificó la decisión como un “paso histórico”:
“El Estado palestino está siendo borrado de la mesa, no con eslóganes, sino con acciones. Cada asentamiento, cada barrio, cada vivienda es un nuevo clavo en el ataúd de esta peligrosa idea”, declaró.
El plan incluye la construcción de una nueva carretera para separar el tránsito israelí y palestino, así como el desplazamiento del control militar de acceso a Jerusalén Este, extendiéndolo 14 kilómetros al este.
Diversas organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional han manifestado su rechazo. El investigador Aviv Tatarsky, de la ONG israelí Ir Amim, afirmó que la medida “implementa de facto un régimen de apartheid” y pidió acciones concretas para detener el desplazamiento de comunidades palestinas en la zona.
La zona E1, de 1,200 hectáreas, actualmente alberga comunidades beduinas palestinas y está vinculada al asentamiento israelí de Maale Adumim, el tercero más grande de Cisjordania ocupada, con 40,000 habitantes.
Esta decisión, considerada un punto de inflexión en el conflicto, se da en un contexto de tensiones crecientes y tras la llegada al poder en 2022 del primer ministro Benjamín Netanyahu, cuya coalición de ultraderecha ha impulsado la mayor expansión de asentamientos de los últimos años.
La comunidad internacional permanece atenta, mientras crecen las advertencias de que este proyecto podría enterrar definitivamente las posibilidades de una solución de dos Estados.
