El huracán Melissa, de categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, tocó tierra este miércoles en la región oriental de Cuba, cerca de la ciudad de Chivirico, en Santiago de Cuba, generando alertas por sus vientos de hasta 195 km/h, intensas lluvias y marejadas ciclónicas.
El Instituto Meteorológico de Cuba (Insmet) informó que Melissa se desplaza a 17 km/h en dirección noreste y podría producir precipitaciones de hasta 450 milímetros por metro cuadrado y olas de hasta ocho metros. El huracán permanecerá entre seis y ocho horas sobre tierra, aunque sus efectos continuarán por varias horas adicionales.
Las autoridades cubanas han calificado el fenómeno como extremadamente peligroso, con riesgo de inundaciones, deslaves, penetración del mar en zonas costeras, derrumbes y posibles daños en presas. Hasta el momento, se ha procedido a evacuar o proteger a 735.000 personas en seis provincias en alerta: Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín, Las Tunas y Camagüey.
Se han tomado medidas preventivas, incluyendo la suspensión del transporte terrestre, marítimo y aéreo, la paralización de la actividad educativa y la protección de infraestructuras y cultivos. Además, dos de las siete centrales termoeléctricas del país han sido detenidas por seguridad, ante la vulnerabilidad de estas instalaciones.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, instó a la población a extremar precauciones y señaló que “será una noche muy difícil” debido a la magnitud del fenómeno.
Melissa, que previamente atravesó Jamaica como huracán de categoría 5, provocó importantes daños en infraestructura y dejó sin electricidad a más de 530.000 personas. La actual temporada ciclónica del Atlántico, vigente hasta el 30 de noviembre, se espera que sea muy activa, con pronóstico de hasta ocho huracanes.
Históricamente, fenómenos como Irma (2017) y Sandy (2012) han dejado graves daños en Cuba, con pérdidas económicas y humanas significativas, subrayando la importancia de las medidas preventivas y la preparación ante eventos extremos.
