El huracán Melissa, actualmente de categoría 5, impacta con fuerza devastadora la isla de Jamaica, provocando vientos extremos, lluvias torrenciales e inundaciones generalizadas. El fenómeno, calificado por el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos como “potencialmente catastrófico”, amenaza con dejar daños severos en infraestructura, viviendas y servicios básicos.
Según el último informe del NHC, Melissa mantiene vientos sostenidos de hasta 280 kilómetros por hora (175 millas por hora) mientras avanza lentamente hacia el noreste, acercándose a la costa occidental de Jamaica. Se espera que el ojo del ciclón toque tierra en las próximas horas, manteniendo su intensidad extrema antes de dirigirse hacia el sureste de Cuba y posteriormente las Bahamas.
Las estaciones meteorológicas de Kingston y Montego Bay ya registran vientos de más de 90 kilómetros por hora, con ráfagas que aumentan rápidamente conforme el huracán se aproxima. Las autoridades locales han emitido alertas rojas en todo el territorio, exhortando a la población a permanecer en refugios seguros y evitar las zonas costeras y montañosas.
Melissa ha generado lluvias acumuladas de entre 380 y 760 milímetros (15 a 30 pulgadas), con picos que podrían superar los 1.000 milímetros (40 pulgadas) en algunas áreas. Estas precipitaciones, sumadas a una marejada ciclónica de hasta 4 metros, amenazan con inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra de gran magnitud.
El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, declaró el estado de emergencia nacional y movilizó equipos de rescate, fuerzas armadas y personal médico ante lo que describió como “una de las peores tormentas en la historia moderna del país”.
El huracán Melissa también representa una seria amenaza para el oriente de Cuba, las Bahamas, Turcos y Caicos, y Haití, donde ya se mantienen alertas de huracán y tormenta tropical.
Las autoridades meteorológicas advirtieron que el oleaje generado por el ciclón afectará durante varios días a todo el Caribe occidental, creando condiciones marítimas extremadamente peligrosas y fuertes corrientes de resaca.
Mientras tanto, equipos de emergencia internacionales, incluido un avión “Cazahuracanes” de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, realizan vuelos de reconocimiento para evaluar los daños y confirmar la intensidad del fenómeno.
