El Consejo Presidencial de Transición (CPT), junto al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, anunció la adopción de acciones urgentes para asistir a las comunidades afectadas por las intensas lluvias e inundaciones provocadas por la tormenta tropical Melissa, que ha dejado un saldo de 31 fallecidos, 21 desaparecidos y 20 heridos, según el último informe de la Dirección de Protección Civil (DPC).
A través de un comunicado oficial, el Gobierno haitiano informó que se están enviando ayudas humanitarias a las zonas más golpeadas y reiteró su solidaridad con las familias de las víctimas, así como su compromiso de acompañar a los ciudadanos durante la emergencia.
“Varias comunas del Gran Sur han sufrido enormes daños materiales. Las evaluaciones continúan y pedimos a la población actuar con prudencia mientras no cesen las lluvias y los vientos”, indicó el documento emitido por el CPT.
El informe detalla que la mayor parte de las víctimas mortales se registró en Pétit-Goâve, al sur de Puerto Príncipe, donde las crecidas del río La Digue arrasaron decenas de viviendas y provocaron la muerte de al menos 23 personas, entre ellas 10 niños.
Más de 1,046 viviendas permanecen inundadas, y al menos 30 municipios reportan daños severos en carreteras, puentes e infraestructuras esenciales, lo que dificulta las labores de rescate y el traslado de suministros.
Las autoridades de protección civil han desplegado equipos en todo el territorio para continuar con las búsquedas de desaparecidos, mientras coordinan junto a organismos internacionales la distribución de alimentos, agua potable, colchones, medicinas y refugios temporales para los damnificados.
El primer ministro Fils-Aimé reafirmó el compromiso del Gobierno de “priorizar la reconstrucción de las zonas afectadas y garantizar la atención inmediata a las familias más vulnerables”, en coordinación con agencias humanitarias y socios internacionales.
El paso de la tormenta Melissa ha reavivado la situación de emergencia humanitaria en Haití, donde la infraestructura precaria y las limitaciones logísticas dificultan la respuesta ante fenómenos naturales de gran magnitud.
