La tensión en el Caribe alcanza un nuevo nivel. El presidente guyanés Irfaan Ali expresó este martes su respaldo al despliegue de buques de guerra de Estados Unidos cerca de la costa venezolana, en medio de un proceso electoral decisivo y un clima de creciente confrontación con Caracas por la disputa territorial sobre el Esequibo.
“Apoyaremos todo lo que elimine cualquier amenaza a nuestra seguridad. Debemos unirnos para combatir la delincuencia transnacional y el narcotráfico”, declaró Ali tras ejercer su voto en las elecciones generales, donde busca un segundo mandato.
La postura guyanesa se produce horas después de que Georgetown denunciara un ataque armado contra una embarcación electoral en el río Cuyuní, dentro de la región en disputa. Según las autoridades de Guyana, los disparos provinieron del lado venezolano, aunque fueron repelidos sin víctimas ni daños en el material electoral.
CARACAS NIEGA Y CONTRAATACA
El gobierno venezolano rechazó las acusaciones y negó que sus fuerzas armadas estuvieran involucradas. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, calificó la denuncia de Guyana como un intento de “crear un frente de guerra” y anunció patrullajes reforzados en la zona.
Además, Caracas ordenó la movilización de más de cuatro millones de milicianos para responder a lo que considera “amenazas imperialistas” de Washington. Padrino también criticó a Trinidad y Tobago por sumarse al apoyo a Estados Unidos, acusando a ambos gobiernos de “vasallaje al imperialismo norteamericano”.
EL DESPLIEGUE DE ESTADOS UNIDOS: MÁS QUE UNA “OPERACIÓN ANTIDROGAS”
La operación militar de EE. UU. incluye buques de guerra y un submarino nuclear, oficialmente presentada como parte de una estrategia antidrogas. Sin embargo, analistas coinciden en que el despliegue aumenta la presión sobre Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de liderar un “cártel de narcotráfico” y mantiene una recompensa de 50 millones de dólares por información que lleve a su captura.
Este movimiento se da en un momento crítico, mientras Guyana refuerza su alianza con Estados Unidos y Venezuela intensifica su retórica militar, alimentando el temor a un choque armado en la región.
ELECCIONES EN GUYANA: SOBERANÍA Y PETRÓLEO EN JUEGO
Más de 776,000 guyaneses acudieron a las urnas este lunes para elegir presidente, Parlamento y consejos regionales. Los principales candidatos son:
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Irfaan Ali, actual presidente y favorito, del Partido Progresista del Pueblo (PPP/C).
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Aubrey Norton, líder de la Asociación para una Nueva Unidad (APNU).
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Azruddin Mohamed, empresario populista conocido como el “Trump guyanés”, sancionado por EE. UU. y líder del partido WIN.
La campaña estuvo marcada por el referendo venezolano que aprobó la anexión simbólica del Esequibo y la designación de un gobernador por parte de Caracas, lo que intensificó la crisis diplomática.
Los resultados oficiales de las elecciones se anunciarán el jueves, bajo vigilancia internacional y un refuerzo de la seguridad en las diez regiones administrativas.
UNA DISPUTA QUE SACUDE A TODA LA REGIÓN
El respaldo de Guyana a la estrategia militar de EE. UU. coloca el Esequibo en el centro de la política regional y aumenta la presión sobre el régimen de Maduro. Mientras Washington refuerza su influencia en Georgetown, Venezuela apuesta a militarizar la zona y movilizar fuerzas, lo que eleva el riesgo de un incidente diplomático o incluso un conflicto armado.
Con una bonanza petrolera histórica y un crecimiento económico récord de 63 % en 2022 —con proyecciones del FMI de 14 % anual en los próximos cinco años—, Guyana se posiciona como un jugador estratégico en la región, mientras la tensión con Caracas escala a niveles sin precedentes.
