Lo que fue anunciado como una solución definitiva para miles de familias del municipio Santo Domingo Oeste hoy se ha convertido en un foco de angustia e incertidumbre. Comunitarios de los sectores aledaños a la Cañada de Guajimía denuncian la lentitud de los trabajos correspondientes a la segunda fase del proyecto de saneamiento, situación que ha colmado la paciencia de los residentes.
De acuerdo con los denunciantes, el entorno permanece marcado por vertederos improvisados, acumulación de desechos, inseguridad y un puente en condiciones críticas, cuyo deterioro representa un riesgo permanente para quienes transitan a diario por la zona.

A pocos días de iniciado el año 2026, los comunitarios aseguran que el tiempo parece haberse detenido. Señalan que el proyecto, destinado a mejorar la salud y la calidad de vida de más de 300 mil personas, avanza a un ritmo excesivamente lento, afectando la cotidianidad de familias que esperaban una transformación tangible del entorno.
Uno de los puntos de mayor preocupación es el puente que conecta varias comunidades, el cual presenta grietas visibles y falta de mantenimiento, convirtiéndose —según los residentes— en una trampa mortal, especialmente para peatones y conductores.

La problemática se agrava con el aumento de la delincuencia. Tramos paralizados y áreas desoladas han sido aprovechadas por antisociales, generando una ola de atracos que mantiene en zozobra a los moradores.
Ante este panorama, la comunidad hizo un llamado urgente al Gobierno Central y a la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) para agilizar los trabajos, reforzar la seguridad y ofrecer respuestas concretas que devuelvan la esperanza a Guajimía.
